Maternidad

Estoy en las últimas semanas de embarazo, ¿cuándo debo ir al hospital?

Una de las principales preocupaciones de las futuras madres tiene que ver con identificar el momento de parto o cualquier signo de alarma que les deba hacer ir al hospital para descartar una posible complicación. ¿En las últimas semanas de embarazo cómo sabré que estoy de parto? ¿Los síntomas que tengo son normales o debo ir al médico? ¿Cuándo tengo que ir al hospital?

Durante el embarazo la mujer experimenta una gran cantidad de cambios físicos y emocionales, y si no se tiene la información necesaria muchos de ellos pueden causar alarma. Las clases de preparación al parto son fundamentales para despejar algunas de las dudas que asaltan a las mujeres durante el embarazo y en las fechas previas al parto. En estas clases reciben información sobre el desarrollo del embarazo, los tipos de parto y la asistencia al recién nacido. Asimismo, se pueden resolver muchas dudas sobre el postparto y la lactancia, que se considera la alimentación mejor y más segura para el bebé.

Signos de que se acerca el pacto: cómo detectarlos

Además de perder miedo al momento del parto, en las clases de preparación al parto se aprende a identificar los signos que hacen sospechar de su inicio, entre los que se encuentran los siguientes:

  • Contracciones uterinas rítmicas, que aumentan poco a poco su intensidad y frecuencia: entre 2 y 10 minutos durante 30 minutos.
  • Rotura de la bolsa de las aguas, que se manifiesta con una pérdida de líquido por la vagina.
  • Pérdida de sangre por la vagina.

Ante estos signos es importante acudir cuanto antes al hospital para que los especialistas valoren la situación. Pero además, hay otros signos de alarma que nos deben hacer acudir a nuestro centro hospitalario, aunque todavía queden varias semanas e incluso meses para la fecha de parto. La detección precoz de estos signos puede ser clave para evitar o prevenir una pérdida fetal.

  • Vómitos intensos y persistentes.
  • Diarrea que no remite.
  • Infección urinaria.
  • Jaquecas o dolores de cabeza intensos no habituales.
  • Hinchazón en pies y tobillos, o en otras zonas, que no desaparece con el reposo nocturno.
  • Hemorragia o pérdida de líquido por la vagina.
  • Contracciones uterinas o dolor abdominal intenso.
  • Fiebre igual o superior a 38ºC

Para vivir un embarazo con tranquilidad, lo mejor es ponerse en manos del equipo médico y asistencial que nos atiende (ginecólogos, obstetras, matronas…), quienes nos proporcionarán toda la información necesaria sobre el proceso de parto y las pruebas que se deben realizar en cada momento para comprobar que la gestación se está desarrollando con normalidad.

Estos controles permiten detectar muchas anomalías de manera precoz y ayudan a tomar las decisiones más adecuadas en el caso de que se detecte algún problema. Ante cualquier sospecha o anormalidad, no dudes en acudir a tu médico para que despeje cualquier duda.

Publicaciones similares

Si tienes ideas y/o sugerencias de temas a tratar, cuéntanos