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Mantener una actitud positiva en el confinamiento por COVID-19

Durante estos días de cuarentena, es fácil vivir momentos de estrés, perder el ánimo, y quedarse atrapado en los sentimientos negativos. Es normal a lo largo de los días experimentar emociones negativas. No podemos controlar la aparición de este tipo de emociones, pero sí qué hacemos una vez que aparecen. La mejor actitud que podemos adoptar es aceptar la normalidad de estas emociones y fomentar el autocuidado o el cuidado de los demás intentando estar mejor. De esta forma, ayudamos a los niños a conocer y reconocer las emociones y a que aprendan a gestionarlas, reforzando su autoestima. 

En esta interacción con los hijos, es importante el tono de voz que se emplee. Aunque no siempre resulte fácil, es recomendable huir de los gritos, del tono imperativo y del enfado. Si decimos las cosas con calma y con tranquilidad, el ambiente es más relajado y menos crispado. 

Cuando nos dejamos llevar por las emociones negativas, tendemos a ver y enfocarnos en los aspectos negativos. Una forma de mantener una actitud positiva y constructiva es centrarnos en actividades y hechos positivos. Lo mismo en nuestro lenguaje y las pautas que damos a los niños. En lugar de decirles “deja de hacer eso”, podemos optar por utilizar mensajes en positivo, como animarlos a cambiar de actividad.

Es muy importante alentar y elogiar el comportamiento de los niños, para que vean que cuando se hacen las cosas bien, es bueno para ellos y para el resto de la familia. No debemos dar por hecho que “es lo que tienen que hacer” y que por eso no merecen un elogio. Si les elogiamos es más probable que eso les motive a volverlo a hacer. Por eso, es importante adoptar una actitud activa y positiva, ya que conseguiremos que, por ejemplo, el orden de su habitación se convierta en una rutina diaria de la que se sientan satisfecho. 

A la hora de plantear el funcionamiento de la casa durante la cuarentena por COVID-19, hay que tener presente hasta dónde puede llegar cada uno, pidiéndoles que hagan esfuerzos adaptados y cuando sea necesario. Así, es casi imposible que un niño esté quieto dentro de casa las 24 horas de día, pero sí podemos pedirles un esfuerzo en determinados momentos del día, sobre todo cuando estamos teletrabajando o tenemos que contestar a una llamada de trabajo. 

Si hablamos de adolescentes, podemos facilitarles su contacto social. En esta etapa de la vida, los amigos y los compañeros de colegio son muy importantes. Por eso, debemos facilitarles que estén conectados con ellos y alentarles a que hagan videollamadas, jueguen en red y compartan tiempo de estudio y actividades escolares a través de las distintas redes sociales. Aunque estemos distanciados, podemos seguir haciendo cosas juntos.

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