Piel

Dermatitis por ácaros, ¿cómo diferenciarla?

La mayor parte de los ácaros pasan desapercibidos al ojo humano, son tan pequeños que no somos capaces de verlos. Por ejemplo, los ácaros del polvo suelen medir entre 0,2 y 0,5 milímetros, haciendo imposible apreciarlos a simple vista.   

La dermatitis por ácaros puede causar lesiones cutáneas de diversa índole que varían en función del agente causante, es decir, del ácaro que las produzca. Según explica el Dr. Luis Hueso Gabriel, especialista del Servicio de Dermatología del Hospital de Manises, las dermatitis por ácaros pueden presentar diferentes formas clínicas que van desde pequeñas lesiones aisladas a las agrupadas en diferente número. Se producen por la reacción directa al ácaro y, en otras ocasiones, se desarrollan lesiones extensas debido al rascado y a la hipersensibilidad del paciente.

dermatitis por ácaros

Causantes de la dermatitis por ácaros

Los ácaros son un conjunto muy numeroso de pequeños arácnidos de los que se han descrito miles de tipos. Los más comunes causantes de dermatitis por ácaros son:

  • Sarcoptes escabiei o arador de la sarna. Este ácaro mide unos 0,4 milímetros, por lo que es difícil verlo a simple vista. Tiene el cuerpo redondo, del que salen 8 patas que le ayudan a entrar dentro de la piel. Produce una reacción acompañada de grandes picores, lo que hace que sea difícil no rascarse. 
  • Pediculus capitis o piojo de la cabeza. Quizás sean los más conocidos por los más pequeños y sus familias. Suelen traer de “cabeza” todos los años a muchos padres al inicio del curso escolar o en los campamentos de verano. Los piojos se extienden por toda la cabeza con gran rapidez y se quedan también en los peines, almohadas, gorros… Por eso, es de suma importancia que una vez detectados no se comparta ningún elemento donde puedan anidar. Hay que extremar las precauciones para que no pasen de una cabeza a otra. Aunque no es fácil. Los más pequeños al jugar se ponen en contacto directo permitiendo que los piojos salten de una cabeza a otra sin problema. 

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Los piojos sí que se pueden ver en la cabeza a simple vista, puesto que mide entre 1 y 2 milímetros, son planos y alargados. A la hora de “revisar” las cabezas con piojos, no se puede dejar a un lado las liendres, sus crías. Para sobrevivir, las hembras chupan la sangre en el cuero cabelludo y dejan allí sus liendres, que necesitan calor y humedad para sobrevivir.

  • Pthirus pubis o ladillas. Son un tipo de piojos que anidan en el pubis. Se transmiten principalmente por contacto sexual y producen irritación y picor en esta zona. Estos ácaros miden entre 0,8 y 1,2 milímetros y sus patas delanteras les sirven para moverse. Viven unos 15 días y en ese tiempo las hembras pueden poner hasta 25 huevos. Las ladillas producen picor en la zona del pubis y en los genitales, y, en algunas ocasiones, rojeces en el folículo del pelo. Todo eso produce una molesta situación que hace, prácticamente inevitable, que la persona que tiene ladillas se rasque. 

Nuestro dermatólogo recuerda que la mayor parte de los ácaros conocidos son inofensivos para el ser humano. Sin embargo, algunos, como los que hemos comentado, son causa común de dermatitis por ácaros

En líneas generales, lo que permite diferenciar la dermatitis por ácaros de otro tipo de dermatitis son las lesiones específicas que causa el ácaro en la piel, como los surcos y los nódulos de la sarna.

Cómo se diagnostica la dermatitis por ácaros

La primera señal de alarma de dermatitis por ácaros es la persistencia y aumento de lesiones cutáneas no justificables por otras patologías dermatológicas. Como indica nuestro especialista, habitualmente son muy pruriginosas, con mayor prurito por la noche, y lo obligan a rascarse. 

Por eso, hay que tener mucho cuidado, ya que el rascado puede provocar mayor inflamación de las lesiones y sobreinfección bacteriana, lo que hace que empeore la situación. Es posible que alguna bacteria aproveche el estado de debilidad en esa zona de la piel y campe a sus anchas. Produciendo una infección cutánea que puede llegar a tener consecuencias desagradables. 

Tratamiento para la dermatitis por ácaros

Para tratar la dermatitis por ácaros, en la mayoría de las ocasiones hay que recurrir a un insecticida para erradicarlos, como la permetrina, que se puede administrar en forma de loción o crema. Si las lesiones han producido inflamación e infección, hay que recurrir a antiinflamatorios y antibióticos para resolver el problema. 

Los ácaros pueden ser erradicados con el tratamiento oportuno en una semana, pero las lesiones y los picores ocasionados pueden permanecer durante semanas. Hay que tener en cuenta que si no se erradica correctamente el ácaro que produce la dermatitis en todos los convivientes cercanos, es muy común que se produzca una recaída. Por eso, para su prevención, nuestro dermatólogo ofrece una serie de recomendaciones, entre las que se encuentran: 

  • Desinfección de los utensilios de higiene personal
  • Lavado de prendas, ropa de cama y toallas
  • No compartir toallas, almohadas, peines, gorras
  • Limpiar bien cortinas, alfombras y moquetas.
  • Extremar la higiene corporal.​

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