Niños

Cómo se manifiesta la infección de orina en bebés

La infección de orina en bebés se puede presentar de diferentes formas, pero sus síntomas son mucho más inespecíficos que los que suelen tener los adultos. Entre estos síntomas están:

  • Febrícula.
  • Irritabilidad
  • Rechazo de tomas.
  • Alteraciones digestivas, como vómitos o diarrea.

En otras ocasiones, los signos más frecuentes se traducen en la aparición de fiebre y afectación del estado general del bebé.

Según explica la Dra. María Elena Lucas, nefróloga infantil del Hospital de Manises, la infección de orina en niños puede ocurrir a cualquier edad desde el nacimiento. Hay que tener en cuenta que, en líneas generales, cuanto más pequeño sea el niño, más riesgo existe de asociar malformaciones del aparato urinario y de complicaciones.

Cuando la infección de orina se localiza en la vejiga se denomina cistitis. Esa infección se suele presentar sin fiebre y los niños con cistitis suelen tener problemas al orinar. Otro síntoma propio de la cistitis es el escozor al orinar.

La cistitis en bebés es difícil de diagnosticar y un signo de alarma puede ser que lloran más de lo normal y que los pañales están menos mojados de lo habitual, ya que les cuesta más hacer pis.

¿Cuál es la causa más frecuente?

La causa más frecuente de la infección de orina en bebés es la presencia de gérmenes comensales en el aparato digestivo. El más frecuente es  Escherichia coli, que por proximidad llega al aparato urinario provocando la infección. “Esa invasión puede verse facilitada en caso de asociar malformaciones genito-urinarias”, explica nuestra nefróloga infantil.

¿Cuáles son los signos de alarma?

Entre los signos de alarma más comunes de la infección de orina en niños, la Dra. María Elena Lucas destaca la aparición de fiebre elevada y afectación del estado general, principalmente en lactantes menores de 3 meses.

Ante estos síntomas es recomendable que los padres acudan a un centro sanitario con su bebé para poder establecer el diagnóstico de la infección de orina y poner el tratamiento adecuado lo antes posible. Cuanto antes se inicie la pauta antibiótica, antes se resolverá la infección.

¿Cómo se diagnostica la infección de orina en los bebés?

El diagnóstico de sospecha de la infección de orina en los niños se realiza con la presencia en orina de leucocitos, detectados mediante tira reactiva de orina o sedimento de orina. El diagnóstico de confirmación será el cultivo de orina, que “nos aporta información del antibiótico más adecuado para tratarlo, según el tipo de germen y su sensibilidad”.

Para conocer la sensibilidad que tiene una cepa de una bacteria a un determinado antibiótico, se hace una prueba que se llama antibiograma. Dependiendo del resultado del antibiograma se puede establecer la pauta de antibióticos más adecuada para eliminar la bacteria que está produciendo la infección. Por eso, se debe recoger siempre la orina antes de iniciar cualquier tratamiento antibiótico.

¿Cómo se administra la pauta antibiótica?

En bebés, la infección de orina es motivo de ingreso hospitalario para administrar antibioterapia intravenosa y poder monitorizar la respuesta al tratamiento.

“Tras mejoría clínica y si no hay complicaciones,  con el resultado disponible del antibiograma, se puede completar el tratamiento antibiótico vía oral en domicilio”, apunta nuestra nefróloga infantil.

La mejoría clínica y analítica de los niños con infección de orina se produce habitualmente en los primeros 3 o 5 días tras el inicio del tratamiento antibiótico. No obstante, los padres deben asegurarse de cumplir la pauta  completa de tratamiento, hasta un total de 7 o 14 días, según indicación del pediatra, que evalúa cada caso de forma individual teniendo en cuenta las características de cada niño y sus circunstancias concretas.

Hay que tener en cuenta que en caso de infecciones de orina de repetición en lactantes pequeños, se debe sospechar la posibilidad de malformación del aparato urinario, especialmente, reflujo vesicoureteral. El diagnóstico de este problema se realizará mediante una prueba específica, denominada cistografía, que se solicitará desde consultas externas especializadas, como son nefrología pediátrica o urología pediátrica.

Prevención de las infecciones de orina

La Dra. María Elena Lucas indica que en caso de sospecha de reflujo vesicoureteral, hasta que se descarte o en aquellos casos confirmados, existe indicación de profilaxis antibiótica. Es decir, se trata de administrar antibiótico al que son sensibles los gérmenes urinarios, en dosis bajas, para evitar que éstos puedan volver a crecer en la vía urinaria y producir una nueva infección.

Por su parte, el médico especialista, ya sea nefrólogo o urólogo pediátrico, debe establecer la indicación de la profilaxis antibiótica y también su interrupción si el grado de reflujo vesicoureteral mejora con el tiempo o éste no se confirma.

Es importante recordar que cuando los bebés tienen infección de orina hay que prestar especial cuidado en el cambio de pañales y mantenerlos lo más secos posibles. También es importante evitar sentarlos en sitios fríos y, en los más mayores, vigilar si se tocan en exceso los genitales. Mientras dure la infección de orina hay que reforzar las medidas de higiene y mantener al niño más limpio y seco de lo habitual.

Ante cualquier síntoma es necesario acudir al pediatra para que le haga una valoración y pueda establecerse un diagnóstico lo antes posible.

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