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La mala circulación, un término muy confuso

 

Las piernas hinchadas o edema de miembros inferiores es un signo clínico que puede deberse a múltiples enfermedades, no sólo a las varices y a la insuficiencia venosa crónica. Enfermedades como la insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal, alteraciones tiroideas, insuficiencia del sistema linfático, infecciones, enfermedades del hígado o simplemente la postura en declive de los miembros inferiores por periodos prolongados pueden producir hinchazón de piernas.

El cirujano vascular de nuestro hospital, Eliseo Candela, explica que “el término mala circulación es una forma no médica adoptada por la sociedad para referirse a un amplio abanico de signos y síntomas,  sobre todo en miembros inferiores, como hinchazón de piernas, aparición de arañas vasculares, manchas o cambios de coloración de la piel”.

En realidad, estos signos pueden estar causados por un gran número de enfermedades, pero el término se emplea en la mayoría de ocasiones para referirse a signos o síntomas que no se deben a problemas de circulación.

Para hablar de forma correcta de mala circulación, “deberíamos especificar si se debe a enfermedades del sistema venoso o del sistema arterial, ya que ambas forman parte del sistema circulatorio pero las enfermedades derivadas de la mala función de cada uno de estos sistemas son muy distintas”, apunta el especialista.

Así, el manejo de la enfermedad venosa crónica pasa por evitar el sobrepeso y la posición en declive de piernas de forma prolongada. El pilar básico de su tratamiento es la compresión de las piernas con medias elásticas.

Hay que tener en cuenta que ambas patologías aumentan con la edad; tanto la enfermedad venosa como la arteriopatía crónica.

 

Cómo tratar los síntomas.

A la hora de intentar mitigar los síntomas, los masajes sirven para descongestionar y drenar líquidos de las piernas, lo que hace que se reduzca la hinchazón, “pero siempre son una tratamiento de ayuda a la compresión elástica y no se recomiendan como tratamiento aislado”.

Los pacientes que se intervienen de varices o se somete a un tratamiento esclerosante para la eliminación de varices quedan curados de su enfermedad venosa, pero no están exentos de volverla a padecer dados sus antecedentes. Lo que siempre vamos a tener es la predisposición genética a la insuficiencia venosa crónica que puede hacer que vuelva a aparecer la enfermedad, lo que se conoce como recidiva.  Porque tal y como recuerda el Dr. Candela, “esta predisposición genética es algo con lo que se nace y no puede eliminarse por completo con ningún tratamiento hasta la fecha”.

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