Maternidad

Qué hacer cuando aparecen los espasmos del sollozo

Muchos padres se alarman cuando su bebé empieza a llorar bruscamente tras una regañina o un golpe quedándose sin respiración,  “encanado” durante unos segundos. Posteriormente el niño se recupera totalmente y se encuentra asintomático. A estos episodios los pediatras los denominamos espasmos del sollozo. Según explica la Dra. Aránzazu Garza, neuropediatra del Servicio de Pediatría de nuestro hospital, los espasmos del sollozo se engloban dentro de los trastornos paroxísticos no epilépticos que tienen como característica la aparición brusca, la duración breve y el curso generalmente recurrente.

Existen dos tipos de espasmos del sollozo:

  • Cianótico, cuando el niño adquiere una coloración azulada. Supone el 80% de los casos.
  • Pálido, el niño pierde color y se restringe al 20% casos.

Los espasmos del sollozo se producen de la siguiente forma: “Primero el niño pequeño llora vigorosamente tras un episodio precipitante, como puede ser un enfado, dolor, traumatismo o frustración… Posteriormente, se produce una espiración prolongada que hace que el niño retenga la respiración y hace que presente la coloración cianótica, azulada”, detalla nuestra neuropediatra, quien añade que no son episodios peligrosos. “Su etiología es benigna y se resuelven habitualmente en la edad escolar”.

En las formas más leves, el niño rompe a llorar desapareciendo la coloración cianótica, pero si el proceso se prolonga más en el tiempo, la pausa respiratoria hace que el niño se quede hipotónico, inconsciente e incluso rígido, tras lo cual se recupera rápidamente, en uno o dos minutos.

La especialista recuerda que los espasmos del sollozo afectan hasta al 5% de la población infantil entre los 6 meses y 5 años. Suele haber antecedentes familiares de episodios similares en los padres o en algún hermano.

Ante la aparición de los espasmos del sollozo, lo primero que hay que hacer es mantener la calma, “ya que ceden en pocos segundos de manera espontánea”, detalla la Dra. Aránzazu Garza.

Una cosa que no hay que hacer es agitar o golpear al niño. Los espasmos del sollozo no precisan tratamiento y se resuelven espontáneamente, por lo que es importante es “no mostrar especial importancia al proceso, ya que cuando el niño se va haciendo más mayor puede provocárselos para obtener nuestra atención”.

No obstante, en el caso de que el niño no recupere la conciencia de manera rápida, cuando el episodio dure más de 5 minutos, el niño sea menor de 6 meses o si no se encuentra completamente normal después del episodio, es recomendable acudir a un centro hospitalario. También hay que ir al médico si no ha habido un desencadenante típico, como un susto, traumatismo, frustración o regañina.

 

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