Alimentación

¿Cómo dar de comer a mi bebé? Un enfoque positivo para abordar la alimentación del primer año de vida.

La relación padres-hijo influye en que los niños aprendan a comer correctamente. Los padres deciden qué come el niño y cómo lo come, pero deben respetar su apetito y saciedad, y tener paciencia cuando se muestre reacio a probar ciertos alimentos. La alimentación complementaria forma parte del aprendizaje del niño y debe ser una experiencia agradable para todos.

Es muy beneficioso que los niños coman junto al resto de la familia, puesto que tienden a imitar lo que ven y les motiva a probar nuevos alimentos y texturas.

A los 12 meses, el lactante ya puede seguir la misma alimentación que el resto de la familia, limitando la sal.

Esta época es buen momento para revisar los hábitos de alimentación de la familia, evitando comprar y consumir alimentos superfluos (procesados, refrescos, zumos, bollería, dulces…). ¡Somos un modelo para nuestros hijos!

Si se desea llevar a cabo una alimentación libre de triturados, guiada por el bebé (Baby led weaning o BLW), es necesario informarse para llevarla a cabo de forma correcta.

Si se desea una dieta vegetariana o vegana debe realizarse bajo supervisión médica para evitar carencias nutricionales.

 

¿QUÉ CANTIDADES OFRECER?

Al principio, las cantidades serán pequeñas y se irán aumentando progresivamente. Entre los 6-8 meses suelen tomar 2-3 comidas diarias (aparte de la leche), de unos 90 a 150 g; a partir de los 9 meses, 3-4 diarias, de unos 150 a 250 g. Hasta los 9-11 meses se recomienda que la toma correspondiente a la cena sea leche (materna o de fórmula).

Un exceso de alimentos proteicos de origen animal (lácteos, carne, pescado, huevo), aumenta el riesgo de obesidad en el futuro. Entre los 6 y 12 meses, se recomienda 20-30 g de carne al día, o 30-40 g de pescado, o un huevo pequeño (tamaño “S”), al día. Si se ofrecen estos tipos de alimentos en más de una comida al día, habría que repartir la cantidad de carne/pescado/huevo, para no sobrepasar la cantidad máxima diaria recomendada.

 

¿CON QUÉ TEXTURAS?

Se recomienda aumentar progresivamente la consistencia de los alimentos y comenzar con texturas semisólidas lo antes posible, ya que se han descrito problemas de alimentación a largo plazo y un menor consumo de frutas y verduras en niños en los que se introdujeron más allá de los 8-9 meses.

Los cuidadores deben conocer cuáles son los sólidos con riesgo de atragantamiento para evitarlos, así como tener nociones básicas de cómo actuar en caso de que se produzca. Conviene evitar dar sin triturar alimentos duros y pequeños (frutos secos, zanahoria cruda o manzana cruda), partir los alimentos blandos redondeados (uva, tomate cherry, aceitunas) y chafar los redondeados pequeños (guisantes, garbanzos…). Nunca de debe dejar al niño solo mientras come.

 

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