Piel

Cómo protegerse del sol sin empeorar el acné

Que los adolescentes se protejan del sol no es un asunto fácil. El acné, las ganas de “estar moreno” y tener buen color hacen que se salten las reglas básicas de una buena fotoprotección.

El problema principal de la mayoría de los fotoprotectores es que su vehículo es excesivamente graso u oclusivo. Esto se debe a la necesidad de formular los filtros en un vehículo que permita su estabilidad en el tiempo y su función. No obstante, “se han conseguido fotoprotectores pensados para minimizar la oclusión y la textura demasiado pringosa. Muchos de estos fotoprotectores llevan las letras AKN para diferenciarse en una línea especializada el acné”, comenta el jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de Manises, el Dr. Alberto Alfaro.

Hay que tener en cuenta que en el tratamiento del acné existen muchos medicamentos o principios activos que pueden generan problemas si se combinan con el sol. Por eso, los dermatólogos aconsejan no usar muchos de estos productos o usarlos con algunas precauciones. “En cualquier caso, para prevenir algunos de los potenciales problemas relacionados con el sol, el uso de un fotoprotector podría minimizar este riesgo”, explica nuestro especialista.

 

Exposición controlada

En este sentido, hay que recordar que muchos adolescentes prescinden de los protectores solares porque creen que el sol “secará” sus granos. El Dr. Alfaro indica que en cierto modo el sol mejora el acné, no porque “seque” los granos sino porque ejerce un mecanismo inmunosupresor en la superficie cutánea que hace mejorar los procesos inflamatorios.

Sin embargo, esto ocurre en los primeros 10-15 minutos de exposición. No es necesaria una de exposición más larga para obtener esa mejoría. Y, por el contrario, el hecho de que ocurra una quemadura solar podría acabar provocando reagudización de los brotes de acné o empeorarlos.

Aunque actualmente no están de moda los potenciadores del bronceado que se pusieron de moda en los años 80, “sí que hay que saber que lo único que podían facilitar era la quemadura solar y el envejecimiento prematuro de nuestra piel”, explica el jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de Manises. Hoy en día, “podemos llamar ‘potenciadores’ a los carotenoides, que son sustancias que se encuentran en la mayoría de las frutas y verduras que tomamos en nuestra dieta habitual. Esto en mayor concentración es lo que se está comercializando en forma de cápsulas de diferentes marcas y que ayuda a obtener un color parecido al bronceado, pero no es un verdadero potenciador del bronceado”, explica nuestro dermatólogo.

Este proceso tiene lugar porque los carotenoides son un pigmento que, por otra parte, ayuda también a protegernos de la radiación ultravioleta.

Con respecto a los autobronceadores, nuestro especialista comenta que son tintes que se aplican en las capas superficiales de la epidermis y que no ejercen ninguna función ni protectora ni potenciadora: solo aportan color.

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