Deporte

El calentamiento debe ser específico para cada persona y deporte

Los deportes en los que las rodillas corren más peligro son aquellos en los que existe un alto impacto (correr, gimnasia artística), un sobreuso prolongado (ciclismo) o implican rangos de movimientos elevados (karate, taekwondo). En estos se suele ver una mayor incidencia de lesiones ligamentosas y tendinosas. Sin embargo, “aún no está del todo claro cuáles están más asociados al desarrollo de artrosis a largo plazo, puesto que los estudios en corredores de maratón que llegan a edad avanzada muestran que tienen menos artrosis que sus coetáneos sedentarios o de otras disciplinas deportivas”, puntualiza nuestro especialista del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología, el Dr. Javier López Valenciano.

El principal factor para amortiguar ese daño es realizar un trabajo preventivo acorde a las demandas físicas de la disciplina deportiva (trabajo de fuerza, propioceptivo y pliométrico). Por eso, es fundamental realizar una valoración inicial y evolución por parte de un profesional en Ciencias del Deporte para conocer el estado músculo-articular y controlar la carga de entrenamiento.

 

Diferencias por sexo

Las diferencias anatómicas, fisiológicas y hormonales entre sexos hacen que el riesgo de sufrir lesiones de rodilla sea diferente. Por ejemplo, según explica el cirujano, “las mujeres tienen una tendencia mucho mayor a lesiones articulares de la rodilla (lesiones del ligamento cruzado anterior y dolores de la zona anterior de rodilla), mientras que los hombres tienden a sufrir más lesiones músculo-tendinosas de las zonas limítrofes de la rodilla debido al mayor porcentaje de masa muscular”.

Estos factores van a ser determinantes a la hora de plantear el calentamiento y los ejercicios a desarrollar. Está demostrado científicamente que conforme aumenta la edad, se incrementa la rigidez articular y muscular y, por tanto, se necesita mayor tiempo de calentamiento para alcanzar un estado óptimo de pre-entrenamiento o de competición.

En el mismo sentido, la sobrecarga ocasionada por el peso provoca un mayor estrés sobre las estructuras articulares, por lo que se recomienda un buen calentamiento con bajo impacto, evitando en la medida de lo posible ejercicios de gran impacto, como saltar, correr…

Un factor importante a tener en cuenta es el estado previo de forma/condición física de la persona, puesto que una adaptación al ejercicio es fundamental para soportar de manera menos traumática la actividad y el calentamiento.

Aunque parece obvio, el Dr. López Valenciano no quiere dejar pasar por alto el hecho de que, si una persona corre habitualmente, caminar no le supone ningún estrés y podría empezar a andar antes de iniciar la carrera o con el calentamiento específico. Sin embargo, “el problema lo encontramos con la población sedentaria, con muy baja condición física o que pasa la mayor parte del tiempo sentada. En estos casos ya el inicio de la marcha supone un cambio bastante brusco que requiere una previa activación con ejercicios de movilidad articular”.

Por su parte, para las personas que han superado una lesión, el reinicio de la actividad física debe estar pautado por especialistas. Así, “una vez superada la lesión y con el alta del equipo rehabilitador, debemos ponernos en manos de profesionales de la readaptación deportiva o especialistas en Ciencias del Deporte para que guíen el proceso. La tolerancia al ejercicio y al dolor serán los pasos principales que marquen esa reanudación del ejercicio físico, empezando siempre con ejercicios de bajo impacto y carga, progresando hacia ejercicios más específicos de la disciplina deportiva que se quiere practicar”.

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