Alimentación

Seguir la dieta recomendada es clave para garantizar el éxito de la cirugía bariátrica.

Uno de los conceptos que se tiene que tener claro a la hora de hablar de cirugía de la obesidad es que no es lo mismo sobrepeso (que no se opera nunca) que obesidad. Tal y como comenta el Dr. Pau Aragó, de la Unidad de la Obesidad y Cirugía Bariátrica del Hospital de Manises, para hacer una intervención quirúrgica de la obesidad hay unas indicaciones médicas marcadas por las sociedades científicas que hay que seguir.

Y es que hay que tener en cuenta que un 10% de los casos de personas con obesidad que entran en el quirófano fracasan, según la estadística general. Eso significa que se quedan lejos del peso objetivo o vuelven a ganarlo. Por otra parte, un 20% se queda cerca de alcanzar el objetivo, mejorando las enfermedades relacionadas (controlan mejor el colesterol, la diabetes…).

Estos resultados se correlacionan con una mala adherencia a los hábitos saludables y a las indicaciones médicas.

En todo caso, la tasa de éxito se sitúa en el 70%, que corresponde a los pacientes que logran mejorar su calidad de vida tras la cirugía y después seguir las recomendaciones pautadas por su equipo médico.

Aunque se valore en profundidad cada caso, el margen de error no se reduce, “ya que todos los casos se estudian bien y no se tratan quirúrgicamente hasta que no cumplen criterios establecidos. Dentro de estos, es muy importante la adherencia a la nutrición y a los hábitos de vida saludables”.

Hay un pequeño porcentaje de casos en los que no se alcanza el objetivo, aunque la cirugía haya sido correcta y el paciente haya seguido las recomendaciones. “Pero es un porcentaje muy bajo”, puntualiza nuestro cirujano.

La elección de la técnica depende del índice de masa corporal, del estilo de vida del paciente (patrón de alimentación que tenga), de las enfermedades asociadas y de las preferencias del paciente en lo que se refiere a las implicaciones específicas de una técnica quirúrgica. Es decir, el paciente puede preferir evitar las implicaciones a largo plazo de una manga gástrica (prácticamente ninguna, es más segura, pero menos efectiva a largo plazo), o decidirse por un by-pass, que ofrece mejores resultados a largo plazo, pero implica mayor riesgo quirúrgico y suplementación nutricional de por vida.

 

En los casos en los que se vuelve a ganar peso, sí que se puede reintervenir, pero hay que hacer un estudio individualizado del caso y determinar la idoneidad de la reintervención, valorando el riesgo-beneficio. “Por ejemplo, en un paciente cuyo objetivo era la pérdida de 40 kilos y solo ha perdido 30, no vale la pena volver a operar. Hay que valorar la causa del fallo de la técnica, ya que, si se debe a una falta de adherencia, el fracaso se volverá a repetir aunque se reintervenga”, detalla nuestro especialista.

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