Neurorrehabilitación

Fisioterapia para facilitar a los niños con daño cerebral la adaptación a su entorno

En el área de fisioterapia de la Unidad de Neurorrehabilitación del Hospital de Manises se realiza un trabajo individual con el niño con daño cerebral y también se intenta ayudar a que su entorno esté adaptado a sus necesidades específicas.

Las funciones del fisioterapeuta dentro de la unidad y el tipo de trabajo que se realiza se centran en:

  • Adaptación del entorno. Al iniciar el curso, se hace una vista a los colegios donde no existe la figura del fisioterapeuta y se adapta su entorno, ya sea con asientos pélvicos, bipedestadores o cualquier ayuda técnica necesaria para facilitar una postura correcta. El colegio es el lugar donde el niño pasa más horas durante el día.

Según explican las especialistas de la Unidad de Neurorrehabilitación del Hospital de Manises, en los colegios donde sí existe fisioterapeuta se intenta mantener un contacto telefónico o vía email para coordinarse en cuanto a los objetivos del niño y que todos los profesionales que trabajamos con él vayamos por el mismo camino. Así, para la familia es mucho más sencillo entender qué objetivos se están trabajando con su hijo y cuáles son sus necesidades principales.

  • Valoración e implementación de ayudas técnicas para mejorar su posicionamiento. Dentro de la sesión, el fisioterapeuta tiene varias funciones, como la de facilitar a la familia todas las ayudas técnicas que su hijo/a necesite para su vida diaria, desde DAFOS (ortesis para pies) para mejorar el apoyo y evitar acortamientos musculares, hasta asientos o bipedestadores para ayudar al desarrollo musculoesquelético durante el crecimiento del niño. Incluso también se llegan a instaurar andadores para proporcionar un modo de desplazamiento.
  • Trabajo en sala de motricidad gruesa para aumentar su autonomía y calidad en su vida diaria. Igualmente también se trabaja la motricidad gruesa del niño, tanto de miembros superiores como de miembros inferiores, basándonos en su nivel de desarrollo para que por ejemplo mejore las transferencias (de tumbado a sentado, de sentado a de pie…) o adquiera, si es posible, algún medio de desplazamiento para mejorar su autonomía (volteo, rastreo, gateo o marcha), que consiga un buen nivel de sedestación o bipedestación o aumente sus reacciones de apoyo para evitar caídas.
  • Trabajo de estimulación. Cuando los niños que acuden a la unidad son muy pequeños se trabaja también la estimulación a nivel sensitivo, visual o auditivo para que el niño conecte e interactúe con el entorno. De esta manera, se ayuda a que desarrolle su interés por moverse para llegar a conseguir diferentes objetivos, como puede ser llevar las manos a la línea media, alcanzar algún objeto o desplazarse de alguna forma para conseguir un juguete.
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