Autismo

El juego es la principal herramienta de intervención en niños con TEA

No existen unas pautas generales únicas que puedan ser utilizadas con la misma eficacia en todas las personas con TEA.  Sin embargo, se ha demostrado que unas pautas de intervención individualizadas basadas en la combinación de modelos de intervención psicoeducativos con enfoques educativos, favorecer la autonomía con el uso de sistemas alternativos y aumentativos de comunicación, de intervención con las familias, de terapia de integración sensorial, control motor, habilidades motoras gruesas y finas, resultan eficaces para favorecer la evolución positiva de las personas con TEA. De hecho, son los procedimientos y/o pautas empleadas con mayor frecuencia, siempre en coordinación de manera multidisciplinar.

“Nuestra principal herramienta de intervención en la población infantil será el juego, ya que es a través del juego como el niño adquiere las destrezas necesarias para su desarrollo”, detallan los especialistas de la Unidad de Neurorrehabilitación Infantil del Hospital de Manises.

Como dice la terapeuta ocupacional Meire Maciel Rocha, el juego en las niñas/os es una forma primaria de participación en la vida diaria. Para que se produzca un aprendizaje efectivo, el juego debe ser placentero para el niño/a, debe partir de su motivación intrínseca y de sus intereses, debe tener sensación de control -por lo que el niño debe elegir a qué vamos a jugar, dónde y cómo-, y debe existir aprendizaje. Según nuestros especialistas de la Unidad de Neurorrehabilitación Infantil, este último objetivo es fundamental.

En los niños con TEA, partir de sus intereses en relación al juego es fundamental para poder establecer una relación de confianza entre el terapeuta ocupacional y el niño. El paso previo a todo aprendizaje es establecer una relación de amistad y respeto con el niño. Por eso, el terapeuta debe desarrollar un espacio donde los niños se sientan seguros, libres y cómodos para expresar sus miedos y alegrías, porque saben que ahí siempre serán respetadas sus emociones. Además, debe involucrar al niño en la actividad manteniendo su atención y fomentando el dinamismo del tratamiento, para que tenga un significado.

Tal y como comentan nuestros especialistas, en el libro La aventura de tu cerebro. El neurodesarrollo: de la célula al adulto, la neuropediatra María José Mas Salguero explica que los circuitos neuronales de los que dependen nuestras facultades y conforman la arquitectura cerebral, se estructuran gracias a la constante interacción del sistema nervioso con el medio. Los estímulos y las nuevas experiencias que los niños viven jugando durante la infancia son la oportunidad ideal para construir estos circuitos. Pero para que se consoliden, es necesario la repetición y la práctica: cuanto más se usa una conexión, una sinapsis, más reforzada estará la unión entre las neuronas que la forman. Los entornos ricos en estímulos favorecen la formación de nuevos circuitos”.

Por ello, a la hora de realizar el entrenamiento en nuevas habilidades, resulta fundamental que la enseñanza sea estructurada y ordenada. La exposición repetida a actividades libres o tareas de la vida diaria ofrece a los niños con TEA aprendizajes funcionales que les aportan experiencias significativas.

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