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Otitis en verano, ¿por qué suceden?

En verano, una de las patologías más frecuentes en los niños son las otitis externas debidas a la exposición prolongada a la humedad durante los baños en playas y piscinas. De hecho, la otitis externa también se conoce como otitis del nadador o de las piscinas y afecta a la porción del oído situada entre la oreja y el tímpano, el conducto auditivo externo.

¿Por qué se producen las otitis en verano?

Según algunos estudios, entre el 80 y el 85% de las otitis externas se producen durante el verano. “La acumulación de agua que se produce supone el caldo de cultivo perfecto para el crecimiento de los patógenos que causan una inflamación en la piel que recubre el conducto auditivo externo”, explica la Dra. Isabel Gonzalo Alonso, del Servicio de Pediatría del Hospital de Manises, quien añade que los niños son más vulnerables porque sus trompas de Eustaquio son más cortas y los agentes infecciosos alcanzan con mayor facilidad el oído, hace que sean los más vulnerables a este tipo de otitis. Además, en verano es realmente difícil hacer que salgan del agua.

Bañarse en la piscina, ¿hace que se produzcan más otitis?

Las piscinas son lugares en los que se acumulan gérmenes que son resistentes a los sistemas de depuración y que pueden acabar causando infecciones en el oído externo, sobre todo en los más pequeños.

En este contexto, la especialista insiste en descartar las piscinas con exceso de cloro, algo que podemos percibir por el olor o si notamos irritación en la piel y los ojos, ya que el cloro aumenta el riesgo de infección.

Y, ¿en el mar?

Las otitis externas no son exclusivas de la piscina. El agua salada también puede provocar otitis en los niños si los baños son prolongados y hay un exceso de humedad que no se resuelve tras el baño. “Lo recomendable es bañarse en playas con el agua lo más limpia posible, señalizadas por la bandera azul”, comenta nuestra pediatra.

Bañarse en ríos o lagos donde puede haber aguas estancadas o contaminadas, también puede es causa frecuente de infección en el oído.

¿Cuántos tipos de otitis de verano hay?

La Dra. Isabel Gonzalo Alonso recuerda que las otitis de verano u otitis externas, engloban todas aquellas que afectan al conducto auditivo externo (sin afectar al oído medio o interno) y se producen tras el baño en playas, piscinas, lagos o ríos. La otitis media aguda, sin embargo, deriva generalmente de resfriados o gripes, es más típica de invierno y se produce por acumulación de mucosidad. La otitis media aguda afecta al propio tímpano abombándolo, enrojeciéndolo y hasta rompiéndolo.

¿Cómo se detectan las otitis de verano?

El síntoma fundamental es el dolor de oído u otalgia. También puede acompañarse de secreción o supuración por el conducto auditivo externo, lo que se conoce como otorrea. La otitis puede causar picor, taponamiento auditivo y pérdida de audición transitoria.

Si el niño refiere alguno de estos síntomas o los padres notan que tiene problemas para masticar o tragar, se rasca de forma constante el oído, se encuentra más irritable o más inquieto por la noche, es posible que esté sufriendo una infección de este tipo.

Sin embargo, nuestra especialista indica que “muchas veces a los padres les surgen dudas a la hora de saber qué les pasa a sus pequeños, ya que en ocasiones no son capaces de explicar qué es lo que les duele o cuáles son los síntomas que padecen”.

Para su diagnóstico en la consulta se emplea el otoscopio, que a veces puede resultar ligeramente doloroso al introducirlo en el conducto auditivo, ya que la zona afectada es la externa. La presión del reborde cartilaginoso que se encuentra a la entrada del conducto auditivo externo, que se conoce como trago, suele resultar dolorosa. El tímpano está íntegro, completo y no afectado, lo que está inflamado es el conducto.

¿A qué edad son más frecuentes?

Las otitis en verano son más frecuentes en niños entre 5 y 12 años, y es 5 veces más frecuente en nadadores. La mayoría de las otitis externas ocurren en condiciones de alta humedad y temperatura.

Tratamientos para la otitis

La recomendación básica es no mojar el oído bajo ningún concepto y tomar algún analgésico como paracetamol o ibuprofeno para aliviar el dolor. No debes tomar antibióticos sin prescripción médica puesto que, aunque se trate de una enfermedad de origen microbiológico, la mayoría de estas bacterias no son sensibles a este tipo de fármaco.

La otitis externa suele curarse con tratamiento analgésico, antiinflamatorio y con gotas tópicas antibióticas. Este tratamiento debe mantenerse 7 días, aunque el alivio de los síntomas se puede notar al segundo o tercer día.  El niño debe acostarse de lado y las gotas las debe administrar otra persona para evitar la colocación excesiva. Deben estar tibias (37°) para evitar mareos o vértigos y hay permanecer 5 minutos en esa posición tras la aplicación.

Según la especialista, la desaparición de los síntomas no siempre quiere decir que se ha curado la infección, y una resolución incompleta puede suponer la recaída en los días siguientes, sobre todo ante una pronta exposición al contacto con el agua de las piscinas o del mar. Es muy importante no rascarse el oído, no utilizar bastoncitos, ni objetos como clips u horquillas, porque lesionan la piel macerada y retrasa la curación.

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