Niños

El ronquido infantil puede descubrir una amigdalitis

Si tu hijo sufre ronquido infantil puede ser la primera señal de alarma de la existencia de una amigdalitis. Las amígdalas y vegetaciones, cuyo término técnico es ‘adenoides’, son tejidos de defensa del organismo frente a agentes externos. Están situados en la faringe, detrás de la nariz, y en la garganta. Estas estructuras pueden verse afectadas por virus o bacterias, lo que provoca infecciones que se resuelven bien con medicamentos. A medida que el niño crece, estas infecciones son menores.

Cuando estas infecciones son muy frecuentes, se valora la posibilidad de extirpar mediante cirugías las amígdalas y vegetaciones. Su abordaje debe ser multidisciplinar, integrado por especialistas en otorrinolaringología, anestesistas y enfermeros, e instrumentistas con experiencia en Otorrinolaringología pediátrica.

La clave es un rápido diagnóstico

El objetivo de nuestro hospital es mantener unos estándares de calidad asistencial muy exigentes, tanto en la parte médica como en la atención al niño y a su familia.

Que el niño disponga de un diagnóstico rápido es nuestra prioridad. Una vez que tu pediatra considere necesaria la valoración del equipo de otorrinolaringólogos, se le atenderá en menos de 17 días, pero si la derivación es urgente la atención también lo será. Al disponer de tecnología de alta resolución, en la primera consulta se puede llegar al diagnóstico y tratamiento. Tras realizar al niño una analítica en las semanas posteriores, pasará a la consulta de pre-anestesia donde se le valorará antes de la cirugía.

Nuevas técnicas

Si el especialista indica que tu caso tiene que ver con el excesivo tamaño de las amígdalas y no con la aparición de infecciones de manera repetida, lo que ocasiona una obstrucción en el paso de aire, disponemos de técnicas novedosas para realizar una amigdalotomía o reducción amigdalar que permita disminuir el volumen de las amígdalas, y por ende, evitar la amigdalitis.

Entre las técnicas disponibles tenemos la radiofrecuencia, que consigue reducir el volumen conservando parte del tejido linfoide. Se trata, por tanto, de una intervención menos agresiva y con una importante ventaja, ya que al conservar este tejido mantiene también la función protectora de las anginas en la infancia. Además supone un menor índice de complicaciones. Con la radiofrecuencia se consigue normalidad en la respiración, al tiempo que se mantienen los beneficios defensivos de las amígdalas, con una cirugía menos agresiva y con menos complicaciones que las técnicas clásicas de eliminación total de las amígdalas.

Una vez terminada la intervención hay que seguir las recomendaciones ofrecidas durante el postoperatorio por el equipo que ha atendido a nuestro hijo.

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