Neurorrehabilitación

La terapia ocupacional facilita la adaptación del niño con daño cerebral

El objetivo principal del terapeuta ocupacional que trabaja en la Unidad de Neurorrehabilitación del Hospital de Manises es que los niños con daño cerebral sean capaces de desenvolverse en diferentes contextos (familia, colegio, comunidad, etc.). Para ello, el profesional debe ser consciente de la situación vital del niño con daño cerebral, de su desarrollo, de su experiencia y de su entorno, ya que este va a afectar a las rutinas diarias y a las expectativas familiares y sociales.

Dentro del servicio de terapia ocupacional se realiza una valoración inicial mediante escalas estandarizadas y otros procedimientos, como la entrevista con la familia. Según las especialistas que trabajan en la citada unidad, tras la evaluación inicial tendremos presente, por un lado, las expectativas de la familia, y por otro, cuales son las habilidades sensoriomotoras, perceptivas y cognitivas que impiden el desarrollo típico del desempeño ocupacional del niño. “De este modo, podremos comenzar con el tratamiento individualizado, partiendo del potencial biológico y el nivel de desarrollo del niño”, puntualizan las especialistas.

La intervención puede dividirse en intervención individual directa y cambios en el ambiente a través de modificaciones y productos de apoyo.

Los enfoques de tratamiento más utilizados son los siguientes:

  • Teoría del neurodesarrollo (concepto Bobath). Es uno de los modelos más utilizados con niños con lesiones o daño del sistema nervioso central. El propósito principal de este tipo de intervención es cambiar la base neuronal de la respuesta motriz y prevenir el riesgo de deformidades a través del movimiento normal. Para trabajar, el terapeuta utiliza diferentes partes de su cuerpo, como las manos o dedos, o materiales, como rulos o cuñas, para controlar los puntos clave de control y permitir en el niño un adecuado movimiento mientras realiza una actividad cotidiana.
  • Integración sensorial y estimulación sensorial controlada. En la mayoría de los casos de parálisis cerebral infantil (PCI) no solo está afectada la parte motora. Un daño en el sistema nervioso puede provocar problemas sensoriales que además están íntimamente ligados con el aspecto motor. Así, se realizan actividades sobre los distintos aspectos sensoriales (propioceptivos, vestibulares, visuales…) a través de la participación del niño en la medida de sus posibilidades.
  • Intervención sobre las actividades de la vida diaria (AVD) y el juego. En estas edades la mayor ocupación es el juego. Sin embargo, si no se tiene la oportunidad o existe alguna limitación para su práctica, el desarrollo y enriquecimiento del niño con daño cerebral no será el óptimo. Que un niño pueda jugar de forma independiente supone una de las mayores satisfacciones para él. Por eso, el terapeuta ocupacional trabajará para que esto sea posible.
  • Entrenamiento en la funcionalidad de los miembros superiores. El objetivo es optimizar el nivel de participación a través de la mejora de la función de los miembros superiores para la realización de las actividades de la vida diaria.
  • Valoración de adaptaciones funcionales, órtesis, productos de apoyo y sistemas de posicionamiento. Las bases para prescribir un dispositivo de ayuda se tienen en cuenta según las diferentes técnicas o métodos utilizados como Bobath, le Mètayer…, con la intención de facilitar o corregir la postura y el movimiento.
  • Motricidad fina y grafomotricidad: El terapeuta ocupacional trabajará a través de diferentes técnicas para favorecer la maduración del niño y así poder desarrollas las capacidades de motricidad fina y grafomotricidad.

 

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