Manises impulsa la hemodiálisis domiciliaria para mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedad renal

La portabilidad de este tipo de tratamiento permite adaptarse mejor a las necesidades de los pacientes con insuficiencia renal terminal y posibilita su reinserción social y laboral. La Unidad de Hemodiálisis Domiciliaria del Hospital de Manises trabaja mano a mano con los pacientes para conseguir la efectividad del tratamiento, que permite mejorar el control de la anemia, de la tensión y del estado nutricional.

La insuficiencia renal crónica es una enfermedad que afecta a uno de cada siete adultos en España. Los pacientes requieren de cuatro o cinco intervenciones semanales para eliminar los residuos en sangre puesto que sus riñones ya no hacen su trabajo, provocando alteraciones en su estilo de vida y una mayor predisposición a padecer ansiedad y depresión a lo largo del desarrollo de la enfermedad. Para abordar esta patología y mejorar la calidad de vida de los pacientes, el Servicio de Nefrología del Hospital de Manises ha implementado un programa de hemodiálisis domiciliaria que permite realizar el tratamiento renal sustitutivo en el propio domicilio, adaptándose mejor a las necesidades de cada persona.

“La hemodiálisis domiciliaria posibilita realizar las sesiones de hemodiálisis de forma más frecuente y con una menor duración de las mismas, evitando desplazamientos y esperas. Además, el equipo no requiere de instalación previa y se puede transportar fácilmente, incluso fuera del domicilio, lo que facilita que el propio paciente se aplique el tratamiento en cualquier lugar, además de la reinserción laboral y social”, explica el doctor Rafael García Maset, jefe del Servicio de Nefrología del Hospital de Manises.

Tal y como apunta el doctor García Maset, este método también permite suministrar mayores dosis de diálisis y ofrece ventajas para la salud de los enfermos con respecto a otras técnicas. Por ejemplo, mejora el control de las cifras tensionales, con menor necesidad de fármacos hipertensores, de la anemia, de las alteraciones óseo-minerales y del estado nutricional, entre otros, y, en definitiva, disminuye la mortalidad. “Para que todo esto sea posible, necesitamos la implicación plena de los pacientes. Desde la Unidad, los profesionales sanitarios trabajamos codo con codo con las personas que están dentro del programa para garantizar el cumplimiento del tratamiento”, añade el jefe de Servicio de Nefrología.

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