Neurorrehabilitación

Aprender a comer y a hablar, objetivo clave en la logopedia de los niños con daño cerebral

La logopedia es uno de los servicios que oferta la Unidad de Neurorrehabilitación del Hospital de Manises para los niños con daño cerebral y que tienen alteración de la comunicación, del lenguaje, habla, deglución-alimentación y trastornos orofaciales.

Los niños pueden empezar con el logopeda una vez que se diagnostica el daño cerebral y si el médico considera que el niño es susceptible de intervención hasta que recibe el alta una vez que se han conseguido los objetivos marcados.

Entre estos objetivos se encuentra dotar al niño de la máxima funcionalidad y proporcionar una adecuada calidad de vida en todos los entornos en los que el niño está integrado. Una parte clave de la logopedia, según las especialistas de la Unidad de Neurorrehabilitación, es contar con los padres, a los que se asesora y forma sobre las técnicas en las que se trabaja para poder seguir trabajando en el hogar. Además, se mantiene una estrecha relación con los centros educativos donde están escolarizados los niños. “El trabajo multi e interdisciplinar en niños con una lesión cerebral es imprescindible para que el niño se beneficie de las pautas establecidas y conseguir una adecuada intervención y tratamiento”, aseguran nuestras especialistas.

Las metodologías usadas desde logopedia con en niños con daño cerebral están basadas en proporcionar estrategias para favorecer la comunicación a través de con sistemas alternativos/aumentativos de comunicación (comunicadores, uso de ayudas técnicas en los casos en los que fuera necesario), terapia miofuncional y reeducación de disfagia con el fin de favorecer una correcta nutrición e hidratación, proporcionar estrategias para favorecer el desarrollo del lenguaje a través de gestos de apoyo al fonema.

El logopeda es la figura que aborda los problemas de alimentación y deglución en las etapas desde el nacimiento hasta la vejez. El tratamiento siempre debe ser abordado desde una perspectiva transdisciplinar, junto con profesionales como neonatólogos, digestivos, pediatras, neuropediatras, nutricionistas o rehabilitadores.

Se deben detectar y valorar, de forma individualizada, los problemas de alimentación para disminuir los riesgos, proporcionar pautas a la familia, favorecer la transición de alimentos e introducción de los mismos, así como iniciar el proceso masticatorio en los pacientes que se considere.

Hay que tener presente que:

  • El momento de la alimentación debe ser un momento agradable.
  • Se debe cuidar y fomentar el vínculo entre el bebé y alimentador principal.
  • Tiene que hacerse en un entorno tranquilo, con un control de estímulos luminosos y auditivos.
  • La posición entre la persona que da de comer y el bebé debe ser siempre intentando mantener el contacto visual e intentando mantener un contacto físico.
  • Se deben hacer uso de tronas o sillas, en las cuales el bebé se sienta confortable.
  • Atender el tipo de utensilios, haciendo hincapié en el tipo, forma y material del que estén fabricados las cucharas, tenedores, vasos y tetinas.
  • Asegurar el desarrollo adecuado de la nutrición, hidratación y estado de salud favorable.

La familia es el pilar fundamental en cualquier tipo de intervención, ya que se encarga de brindar y facilitar los aprendizajes y acciones que llevan con sus hijos en el día a día. En los momentos de alimentación, ellos suelen ser los alimentadores principales, por lo que deben conocer las pautas y poder aplicarlas.

Trabajo social

Desde el área de trabajo social se le intenta ofrecer a los pacientes y familiares orientación e información adecuada para reorganizar la situación sociofamiliar y económica causada por el daño cerebral. A través de varias entrevistas con la familia se elabora un plan de intervención individualizado y se le informa de todas las ayudas y recursos sociales adecuados para el paciente.

El objetivo del área de trabajo social es prestar un servicio de asesoramiento, informar del mapa de recursos sociales y administrativos y seguimiento de los problemas familiares, económicos y sociales, escolares y ocupacionales que puedan surgir durante su intervención en la unidad.

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