Alimentación

El agua, la mejor fuente de hidratación

Nuestro cuerpo está compuesto en un 60% de agua y ésta es imprescindible para el correcto funcionamiento de todos los órganos. Por ello, es fundamental mantener un buen nivel de hidratación adaptado a nuestra actividad diaria y a otros factores, como la climatología o la existencia de una enfermedad crónica.

La sensación de sed es el principal indicador de necesidad de hidratación, por lo que no hay una recomendación general de consumo, sino que éste varía de una persona a otra. Por ejemplo, si hacemos deporte intenso o en situaciones de temperaturas extremas, es necesario beber agua con regularidad, sin esperar a tener sensación de sed. Lo mismo ocurre con los más pequeños y las personas mayores, que deben beber agua frecuentemente antes de que se presenten los primeros síntomas de deshidratación.

El agua es, sin lugar a duda, la mejor fuente de hidratación, ya que no aporta calorías ni contiene sustancias añadidas que puedan ser perjudiciales para la salud, como los azúcares o el alcohol. Además, es una bebida económica, ya que no hace falta recurrir al agua embotellada para hidratarse.

El agua del grifo cuenta con todas las garantías sanitarias para un consumo seguro, pues pasa por procesos de potabilización que la hacen apta para el consumo y por controles de calidad y seguridad. Para su potabilización, se añade cloro al agua, que elimina los microorganismos patógenos.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el consumo de agua del grifo tiene un menor impacto medioambiental que el del agua embotellada, ya que en este último caso estamos generando muchos residuos, sobre todo plásticos que no siempre son reciclados adecuadamente.

Debemos tener en cuenta que la hidratación no solo se obtiene a través de del agua, sino también de los alimentos, como las frutas y verduras, carnes y pescados, legumbres y productos lácteos. Lógicamente, la cantidad de agua aportada por los alimentos sólidos es menor y no lo suficiente como para mantener un buen nivel de hidratación.

 

¿Y si me cuesta beber agua?

Mantenerse hidratado no siempre es fácil. Por un lado, es posible que no se identifique adecuadamente la sensación de sed o que para cuando se sienta, ya se esté en un estado de deshidratación. Por otro, el agua puede resultar una bebida monótona y aburrida.

Para ambos casos, existen trucos que nos pueden ayudar:

  • Utiliza alarmas para recordad que hay que beber agua cada cierto tiempo.
  • Ten siempre una botella de agua en tu mesa de trabajo.
  • Cuando salgas a la calle, acostúmbrate a llevar una botella de agua o una cantimplora en el bolso para beber cuando tengas sed y evitar el consumo de otras bebidas, como las carbonatadas y azucaradas.
  • Si el agua te resulta sosa, puedes aromatizarla con limón, rodajas de pepino, menta o frutos rojos.
  • A la hora de comer, en casa pon siempre una jarra de agua sobre la mesa, y si estás en un restaurante, pide agua del grifo. La mayoría de los restaurantes ofrecen esta posibilidad de manera gratuita.
  • Para facilitar la ingesta puedes colocar una pajita dentro de la botella de agua.
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