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Epilepsia infantil: signos de alarma y consejos para normalizar el día a día

Las recomendaciones básicas para manejar los síntomas de la epilepsia infantil se basan en cinco puntos que detalla la Dra. Noelia González Monte, del Servicio de Pediatría del Hospital de Manises.

  • Establecer rutinas y reglas. Se debe mantener un horario de sueño regular de al menos 8 horas, ya que en ocasiones la falta de sueño puede desencadenar una crisis epiléptica.
  • Tomar la medicación antiepiléptica, según le haya indicado su médico. Se recomienda establecer un horario para no olvidar ninguna toma de la medicación.
  • El niño debe mantener una actividad física frecuente, siendo recomendables los deportes colectivos. Es muy importante no restringir la actividad física por la enfermedad, debiendo tomar algunas precauciones, como que estén acompañados de un adulto, informar siempre de la enfermedad del niño y explicar a quien se encuentre con él la forma de manejar una crisis epiléptica en caso de que suceda.
  • Familiarizar al niño con el concepto de epilepsia para que sea capaz de comunicarlo a sus amigos, familiares, profesores… Se debe normalizar su enfermedad para que no suponga un estigma o una carga.
  • Evitar el uso excesivo de pantallas (ordenadores, videojuegos, televisión…). En algunos tipos de epilepsia, llamados fotosensibles, puede desencadenarse una crisis epiléptica con estímulos de luz, aunque no todos los tipos de epilepsia son fotosensibles.

Se debe permitir al niño hacerse cargo de su propia medicación, siempre que esté supervisado, para favorecer su independencia y responsabilidad.

En adolescentes y preadolescentes es muy importante concienciarles sobre el abuso de alcohol y drogas. Algunos tipos de epilepsia son muy sensibles a estas sustancias y pueden originar una crisis epiléptica y empeorar el control de la enfermedad a pesar de un tratamiento adecuado.

Según nuestra pediatra, estas recomendaciones se deben seguir independientemente de la evolución de la enfermedad, ya que también podrían aplicarse a la población general. En caso de que las crisis epilépticas cambien o se hagan más frecuentes, se debe contactar con el médico para un ajuste o cambio de la medicación.

¿Cómo se maneja un ataque epiléptico infantil?

En un ataque epiléptico en niños es muy importante mantener la calma, colocar al niño de lado y controlar el movimiento para que no se haga daño sin inmovilizarlo. Se deben retirar de alrededor aquellos objetos con los que pueda golpearse, colocando algo blando debajo de la cabeza. Se recomienda medir la duración de la crisis epiléptica y administrar la medicación de rescate si la crisis dura más de 3 minutos.

No se deben introducir los dedos en la boca, ni administrar agua ni alimentos durante la crisis, administrando la medicación de rescate recomendada por su médico.

¿Se pueden predecir los ataques epilépticos?

A veces es difícil saberlo. En caso de que la crisis dure más de 3 minutos, se debe administrar la medicación de rescate y llamar a emergencias si el ataque epiléptico no cede con la medicación o en caso de que vuelva a repetirse.

No hay diferencia entre lo que se conoce como ataque epiléptico y crisis epiléptica, ambos conceptos se refieren a lo mismo. “Sí hay que diferenciar el término convulsión de crisis epiléptica”, explica nuestra pediatra, que indica que “la convulsión consiste en una contracción involuntaria de la musculatura y puede ser debida a una crisis epiléptica o a otras causas (falta de oxígeno, síncope, tóxicos, infecciones…)”.

Por otro lado, la crisis epiléptica es una actividad neuronal anormal o excesiva a nivel cerebral que bien puede manifestarse como convulsión o de otras formas (ausencias, pérdida del tono muscular de forma brusca…)

Por tanto, no todas las convulsiones son crisis epilépticas ni todas las crisis epilépticas son convulsiones.

Puede ocurrir que la crisis no se resuelva tras la administración de la medicación de rescate. En ese caso, se debe contactar inmediatamente con el 112, ya que el niño tendrá que ser valorado en el Hospital.

Otros signos de alarma de la epilepsia pueden ser el cambio en el tipo de crisis o crisis más frecuentes. En ese caso, se debe contactar con el médico para el ajuste o cambio de la medicación.

Causas de la epilepsia infantil

Hay muchas causas. Las crisis epilépticas pueden darse en pacientes con afectación cerebral previa (parálisis cerebral, malformaciones, enfermedades degenerativas…). Esta afectación cerebral provoca una actividad eléctrica neuronal anormal que desencadena las crisis.

También pueden deberse a alteraciones genéticas, metabólicas, antecedente de infecciones, traumas craneales… pero en la mayoría de ocasiones es de causa desconocida.

La Dra. Noelia González Monte recuerda que hay muchos tipos diferentes de epilepsia, en función del tipo de crisis:

  1. Focal, si afecta a una parte del cerebro.
  2. Generalizada, si afecta a todo el cerebro.

También hay que considerar la evolución de las crisis en el tiempo, su frecuencia y tipo, o si hay una causa específica. La más frecuente es la epilepsia generalizada idiopática, que a su vez engloba a otros subtipos de epilepsia.

¿Cómo se diagnostica?

La especialista de nuestro hospital comenta que el diagnóstico de la epilepsia en niños es fundamentalmente clínico por la historia realizada a los padres. A veces puede estar indicado realizar algunas exploraciones para complementar el diagnóstico, como un electroencefalograma, donde se visualiza la actividad eléctrica cerebral, y una prueba de imagen.

Tratamiento de la epilepsia infantil, ¿cuál es el más adecuado según el tipo?

Hay muchos fármacos antiepilépticos diferentes. El neuropediatra es quien debe decidir el tratamiento en función del tipo de epilepsia, tipo de crisis, la historia clínica, la frecuencia de las crisis y el menor número de efectos secundarios.

En la mayoría de los casos, sí se puede controlar la epilepsia. Hay algunos tipos de epilepsia denominados refractarios en los que puede ser necesaria la administración de varios fármacos antiepilépticos para el control de las crisis, y en algunas ocasiones las crisis pueden persistir a pesar del tratamiento.

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