Espalda

Dolor de espalda y estrés, una relación peligrosa

El dolor de espalda no es una patología propia de una determinada profesión, sino que según la Dra. Sara Burguet, cirujana de la Unidad de Raquis del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital de Manises, está muy relacionado con factores psico emocionales como la satisfacción laboral y la situación personal de los trabajadores. Si están felices y contentos, son más resistentes a situaciones estresantes, incluso desde el punto de vista físico. Así, según estudios clínicos, se ha visto que la ansiedad y el estrés laboral pueden cronificar o intensificar los posibles dolores en espalda o de cualquier otra zona corporal.

De hecho, tal y como recuerda nuestra cirujana, además de los aspectos comentados, estar con posturas ergonómicas inadecuadas durante mucho tiempo no ayuda a paliar los dolores de espalda, es más, los intensifica. “El dolor lumbar no se produce solo porque haya una lesión en la columna, si no que puede ser por otros muchos factores que influyan en su desarrollo. Entre el 70 y el 80% de los dolores no se relacionan directamente con un dolor de la columna”, explica la especialista, quien añade que malas posturas en general o falta de musculatura por sedentarismo propician su aparición.

Así, los estados de ansiedad, angustia y depresión son capaces de cronificar un dolor de espalda, pero no son directamente tratables desde la Unidad de Raquis, y se tratan desde otros ámbitos, como la práctica deportiva individualizada, relaciones sociales… en definitiva, estilos de vida saludables.

Muchas veces pensamos que levantar peso puede ser malo para la espalda. La Dra. Sara Burguet nos saca de dudas comentando que en general no lo es, pero sí que puede serlo si no se adopta la postura adecuada. “Hay que levantar peso con una postura adecuada para no dañar la espalda”.

En la Unidad de Raquis del Hospital de Manises empleamos técnicas mínimamente invasivas, que no abren el músculo, si no que se separan las diversas láminas que lo componen para entrar hasta la columna, resolver el problema y volver a juntarlas. Esto hace que no sea necesario el uso de corsés. De este modo, los pacientes se levantan de la cama al día siguiente. Así, también prevenimos infecciones de orina, trombosis y problemas de circulación. “

Por el contrario, la cirugía clásica abierta separa el músculo para operar la columna. Los cirujanos que operaban con esas técnicas luego utilizaban corsés para volver a juntar los músculos, lo que provocaba muchos dolores.

Las técnicas empleadas en la Unidad de Raquis permiten operar a personas con sobrepeso, “aunque siempre les recomendamos que adelgacen previamente, siempre teniendo en cuenta las particularidades de cada persona e individualizando su caso”, indica la cirujana, quien recuerda que, en el caso de personas mayores, no por mayor edad hay menor posibilidad de tratamiento quirúrgico. “Nuestra técnica permite tratarles quirúrgicamente de forma mínimamente invasiva y con menor riesgo de complicaciones que las que pueden acontecer con la técnica tradicional”.

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