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¿Cuáles son los riesgos de la tomografía computarizada y la resonancia magnética?

Si nos tenemos que hacer una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM), nos podemos preguntar si estas pruebas, de las que ya hablamos un poco más en este post, son inocuas. Según explica la jefa del Servicio de Radiología del Hospital de Manises, la Dra. Yolanda Pallardó, ninguna prueba es completamente inocua.

El campo magnético del sistema de RM atrae los objetos que contienen hierro (llamados ferromagnéticos) y puede moverlos de forma repentina y con gran fuerza. Esto plantea un posible peligro para el paciente o cualquier persona que se encuentre en la trayectoria del objeto. Por eso, es de vital importancia que la persona que se vaya a hacer una RM se quite todos sus artículos metálicos antes del examen; esto incluye audífonos, relojes, alhajas, teléfonos, y ganchos de metal. El campo magnético también puede causar daños o desprogramar bombas para medicamentos, marcapasos, estimuladores eléctricos o neuroestimuladores.

En algunos exámenes con RM se inyecta un contraste, gadolinio, para ayudar a interpretar las imágenes obtenidas. A diferencia de los materiales de contraste que se usan en los estudios de rayos X o en las exploraciones por tomografía computarizada (TC), el gadolinio no contiene yodo y, por lo tanto, rara vez produce reacciones alérgicas u otros problemas.

Por su parte, los riesgos de la TC son los derivados de la utilización de radiación ionizante y del empleo de contrastes iodados. Tal y como comenta nuestra especialista, “siempre estamos expuestos a la radiación de fondo. Viene del aire, del cielo, de la tierra y de los alimentos que comemos. Se encuentra de forma natural en nuestro ambiente”. Para poner en perspectiva las dosis utilizadas en las imágenes médicas, la Dra. Yolanda Pallardó compara la dosis de las imágenes con el tiempo que lleva alcanzar la misma dosis a partir de la radiación natural. “Durante el transcurso de un año, nuestra dosis proveniente de la radiación natural de fondo es aproximadamente de 3 mSv, que es la medida con la que se cuantifica la dosis de radiación. La dosis de una TC, dependiendo de las características físicas del paciente y de la extensión de la parte del cuerpo a estudiar, suele oscilar entre 2 y 20 mSv”, detalla la radióloga.

También hay que tener en cuenta que los materiales de contraste son seguros. “Las reacciones adversas que pueden aparecer son entre moderadas a graves, siendo estas últimas muy poco comunes. A pesar de que las reacciones alérgicas serias u otras reacciones a los materiales de contraste son raras, los departamentos de radiología están bien equipados para tratarlas. Es bueno incrementar la ingesta de agua una vez que se ha terminado una prueba con contraste yodado. De esta forma, se ayuda a eliminarlo del organismo”, indica nuestra especialista.

¿Cuántas veces se pueden repetir?

Cuanto mayor es número de pruebas que se realicen más se incrementa el riesgo de complicaciones, que pueden generar problemas derivados no solo de la radiación, sino también del uso de contrastes, de la venopunción, etc. Por eso, la Dra. Yolanda Pallardó es partidaria de que solo se deben hacer las pruebas estrictamente necesarias para resolver los problemas que no se pueden solventar con la historia, la exploración clínica y la analítica.

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