Tu salud

Vacuna del Virus del Papiloma Humano, la mejor arma contra el cáncer de cérvix

La infección por VPH, virus del papiloma humano es la infección de transmisión sexual más común. De hecho, existen estudios que han comprobado que la mayoría de la población sexualmente activa entra en contacto con este virus a lo largo de su vida. Tal y como recuerda el Dr. Fernando Gil Raga, jefe del Servicio de Ginecología y Obstétrica del Hospital de Manises, la infección es asintomática, por lo que muchos de los infectados no saben que la tienen y que la pueden transmitir, siendo este el principal problema de la propagación del virus. 

Se estima que hasta un 90% de las infecciones por VPH se eliminan sin tratamiento durante los primeros dos años y solo aquellas que se cronifican pueden dar lugar a lesiones precancerosas que progresan a cáncer invasivo.

La vacuna del papiloma se administra en la etapa de la adolescencia, tratando de preparar al sistema inmune a una protección en caso de que la persona entre en contacto con este virus. Como el resto de vacunas, la vacuna vph es realmente efectiva para evitar posibles enfermedades, siendo en este caso, realmente útil contra el cáncer de cérvix.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo de cáncer de cérvix?

El cáncer de cérvix hace referencia al cáncer de cuello uterino, un tipo de cáncer que se produce en las células del cuello uterino, la parte inferior del útero que se conecta a la vagina. Cuando esta se expone al virus del papiloma humano, el sistema inmunitario del cuerpo generalmente evita que el virus haga daño.

Sin embargo, en un pequeño porcentaje, el virus provoca que algunas de las células del cuello uterino se conviertan en células cancerosas. Este es el motivo por el que la vacuna del papiloma humano juega un papel fundamental en la protección contra este tipo de reacciones.

Tal y como se detalla en la web de la SEOM, la Sociedad Española de Oncología Médica, los principales factores de riesgo de cáncer de cérvix son: 

  • Edad temprana de inicio de las relaciones sexuales.
  • Promiscuidad sexual o parejas de alto riesgo.
  • Personas inmunodeprimidas.
  • Antecedentes de coinfección por enfermedad de transmisión sexual.
  • Uso de la píldora anticonceptiva, ya que suele asociarse a no utilizar métodos de barrera.
  • Falta de adherencia al programa de cribado poblacional de citologías periódicas. 
  • Tabaquismo: el riesgo de cáncer de cérvix se duplica en mujeres fumadoras respecto a no fumadoras.
  • Multiparidad y primer embarazo a una edad temprana.
  • Tipo de infección por VPH, ya que hay unos subtipos de virus que son más propensos a causar cáncer de cuello de útero. 

Diagnóstico del cáncer de cérvix

De manera general, el desarrollo de este tipo de cáncer, en un estado temprano, no produce signos ni síntomas. Cuando el cáncer se encuentra en una etapa más avanzada, algunas de las manifestaciones suelen ser el sangrado vaginal después de las relaciones sexuales, la apariencia de flujo vaginal acuoso y con sangre que pueda ser abundante y desprender mal olor y dolor pélvico durante las relaciones sexuales.

Las pruebas recomendadas para el diagnóstico del cáncer de cérvix son: 

  • Exploración física y ginecológica.
  • Citología cervical.
  • Prueba del VPH.
  • Colposcopia.
  • Biopsia cervical.
  • Análisis.
  • Pruebas de imagen para ver el grado de extensión. 

Prevención del cáncer de cérvix

La vacuna es el principal método para prevenir la infección por VPH y el desarrollo de lesiones precancerosas. Las vacunas están hechas a partir de proteínas situadas en la cubierta del virus. Se producen con un ADN recombinante que se une entre sí de forma parecida a como lo hace el VPH pero sin material genético, lo que hace que no pueda haber infección pero sí que el organismo produzca anticuerpos protectores frente a los subtipos de VPH incluidos en la vacuna, que son los que más capacidad oncogénica tienen. Tal y como indica el Dr. Fernando Gil Raga, la vacunación ha contribuido a que disminuya la incidencia, aunque desde 2009 permanece estable. 

¿Cómo se detecta el cáncer de cérvix?

En la mayoría de las ocasiones, el cáncer de cérvix es una enfermedad asintomática que se diagnostica en estadios precoces y de manera casual en las revisiones periódicas, de ahí la importancia de acudir a las revisiones ginecológicas. Cuando la enfermedad se encuentra en estadios más avanzados, puede ocasionar sangrado vaginal anormal, coitorragia (sangrado con las relaciones) o leucorrea (cambio en el color del flujo). 

¿Cuál es el índice de supervivencia del cáncer de cérvix?

“La tasa de supervivencia a los 5 años de todas las personas con cáncer de cuello uterino es del 66%”, indica nuestro ginecólogo. Por ello, es importante una detección precoz e iniciar el tratamiento cuanto antes, además de prevenirlo con la administración de las vacunas correspondientes. 

¿Cuál es la principal causa del cáncer de cérvix?

En el 99% de los casos, la causa principal del cáncer de cérvix es la infección crónica del cérvix por el virus del papiloma humano (VPH). Para prevenir su aparición y detectarla de manera precoz, es fundamental el cribado de cáncer de cérvix mediante citología, conocida como la técnica de Papanicolaou. 

¿El cáncer de cérvix es el más común entre las mujeres, después del de mama?

A mediados del siglo XX, el cáncer de cérvix era el cáncer ginecológico más prevalente, pero gracias a la introducción de los programas de cribado para el diagnóstico precoz del cáncer de cérvix, su incidencia ha disminuido en los últimos años más del 50%. 

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en España el cáncer de cérvix es la 11ª neoplasia más frecuente en mujeres con 1.656 nuevos casos en 2018, una incidencia aproximada de 10,8 casos/100.000 mujeres/año, y una mortalidad de 3,6 casos/100.000 mujeres /año.

Publicaciones similares

Si tienes ideas y/o sugerencias de temas a tratar, cuéntanos