Rodilla

La vida de una prótesis de rodilla depende de la lesión

Una de las preguntas más frecuentes de las personas que se tienen que implantar una prótesis de rodilla es: ¿cuánto va a durar? Según explica el Dr. Marco Strauch Leira, jefe de nuestro Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología, hay modelos de prótesis de rodilla muy diferentes y la elección de cada modelo y sistema depende de lo grave que sea la lesión.

En términos generales se puede decir que cuanto menos grave sea la lesión menos compleja es la prótesis y más tiempo va a durar. Cuanto más compleja sea la lesión y más compleja sea la prótesis menos durará esta. Pero, ¿cuántos tipos de prótesis de rodilla existen?

Tipos de prótesis de rodilla

La rodilla es una de las articulaciones que más lesiones sufre. Pero el alcance de estas lesiones nunca es igual de un paciente a otro. Las rodillas están formadas por la parte inferior del fémur (que continúa hasta nuestra cadera), la rótula y la parte superior de la tibia (que asciende desde nuestro tobillo).

Así, en función de qué hueso y qué parte de la articulación haya que sustituir, se escogerá uno u otro modelo de prótesis de rodilla. A las que sustituyen al total de huesos implicados en la articulación se les denomina prótesis totales de rodilla o PTR.

Dentro de este grupo, y en función de la conservación de ligamentos, las PTR se pueden clasificar en prótesis de rodilla con retención de cruzado o CR (cuando no se retira el ligamento cruzado posterior) o posterior estabilizada (PS) si este se retira o no se conserva.

Si no se conservan ninguno de los dos ligamentos cruzados, las prótesis totales de rodilla que se emplearán se denominan prótesis CS (de “cruzado sacrificado”)

Otras en cambio sustituyen solo a un lado de la articulación (el del fémur o la de la tibia) y reciben la denominación de prótesis unicompartimental de rodilla.

Además existen otras prótesis de rodilla diseñadas específicamente para sustituir prótesis que ya están implantadas, ya que no siempre es necesario retirarla en su totalidad.

Otras circunstancias que afectan a la duración de una prótesis de rodilla

La duración de estas prótesis depende además de otros extremos: desde la actividad a la que la someta el individuo (y en qué condiciones de preparación)  a la fisiología y características de este. Cada tipo de implante también suele dar lugar a duraciones distintas.

Así pues, a menor carga y estrés, más durará la prótesis de rodilla. Por eso, los mejores resultados se tienen en prótesis de pacientes ancianos ya que son poco activos. Y por razones obvias, los peores resultados tienen las prótesis implantadas en varones jóvenes. Esto no se debe al implante utilizado, si no a lo que el portador hace con su rodilla.

El problema de las sobrecargas en las prótesis de rodilla

A la hora de cuidar las prótesis, el Dr. Strauch comenta que se implantan cuando se han agotado las terapias alternativas y la calidad de vida sufre tanto que el paciente requiere una solución. En sus propias palabras, “las prótesis de rodilla se colocan para aumentar y devolver esta calidad de vida y siempre animamos a nuestros pacientes a utilizar la rodilla operada todo lo que esta permita. Pero, las sobrecargas por peso, impactos repetitivos o puestos de trabajo nocivos para la rodilla pueden reducir la supervivencia de los implantes”.

Así, resulta indispensable aconsejar al paciente sobre todo aquello que puede alargar la vida a su prótesis, incluso la postura al dormir (después de todo, representa un número importante de horas al día).

Cómo comprobar el estado en que se encuentra una prótesis de rodilla

Para garantizar el buen funcionamiento de la prótesis y por tanto, la calidad de vida del paciente, una vez implantadas las prótesis, se hacen revisiones hasta que los pacientes tengan un resultado satisfactorio con su nueva articulación.

En general, esto tan solo supone pautar dos o tres visitas en el primer año, según nos informa el Dr.  Strauch. Si tras estas visitas no se aprecia ningún problema y si no surgen complicaciones, no será necesario programar ninguna actuación al respecto, sino que el propio paciente irá notando si se produce algún cambio en la zona afectada.

Podemos concluir diciendo que, en líneas generales, la supervivencia de las prótesis de rodilla es de unos 15 años de media. Esto puede variar mucho en cada uno de los pacientes, pero la media a nivel internacional gira en torno a este número.

Cuanto más joven y activo es el paciente, menos dura la vida del implante. Sabemos por los registros internacionales que esta media puede bajar de los 10 años a pacientes que están en la edad laboral.

Si es necesario, las prótesis se pueden cambiar, incluso varias veces. El factor limitante será la masa ósea donde se ancla el implante y la musculatura que controla la rodilla. Si estos funcionan, no habrá limitaciones, asegura nuestro especialista.

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