Deporte

Consejos para hacer deporte en verano, ¿cómo debes prepararte?

Los meses de verano son una buena época para iniciarnos en algún deporte de verano, como el vóley o el fútbol, que los podemos practicar en la playa, el campo y al aire libre. Para evitar un traspié que cambie el rumbo de las vacaciones, tenemos que tener en cuenta las recomendaciones que ofrece el Dr. Javier López Valenciano, del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología de nuestro hospital. Recomendaciones sobre cómo debemos prepararnos para practicar cualquier deporte en verano de forma tranquila y segura

Practicar deporte en verano

Realizar deporte en verano en la playa, como correr o jugar al voleibol, sin haber practicado previamente y/o sin tener un buen tono muscular y control neuromuscular, puede producirnos una sobrecarga en los tendones. Esto nos parará y nos tendrá unos días con dolores en los tendones y articulaciones que se hayan visto afectadas. 

deporte en verano

Por eso, las personas que tengan problemas en articulaciones y quieran practicar deporte en verano deben hacerlo de manera progresiva y bajo supervisión de un profesional de la actividad física. Como ejemplo, nuestro cirujano ortopédico comenta que mucha gente llega el primer día de vacaciones a la playa y se pone a correr por la arena sin estar habituados, esto generará más problemas que beneficios. Por eso, como al inicio de toda actividad física, al empezar a hacer deportes de verano debemos ir con cuidado, poco a poco y en función de nuestra capacidad y de las condiciones ambientales.

Importancia de la hidratación en el deporte

Los deportes durante la época estival tienen los mismos condicionantes que durante el resto del año, pero se unen a estos un aumento de la temperatura ambiente y una mayor irradiación solar. Al practicar cualquier deporte en verano, es especialmente importante mantener una buena hidratación, una alimentación rica en verduras y frutas, y una buena protección solar para evitar problemas a corto plazo, es decir, las temidas quemaduras solares, y a largo plazo hay que tener cuidado con el envejecimiento de la piel y tumores, como el melanoma.  

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Equipación para el deporte en verano

Las principales recomendaciones para el calzado y la ropa de deporte son que sean cómodos y estén adaptados al deporte de verano a realizar. El Dr. Javier López Valenciano comenta que por ejemplo, unas chanclas pueden estar recomendadas para pasear tramos cortos, pero si las usamos para correr o para caminar trayectos largos es muy probable que aparezcan rozaduras y/o quemaduras solares, si no usamos protección solar. Siguiendo con el mismo ejemplo de las chanclas, éstas tampoco serán recomendables para ir a la montaña, ya que unido a los problemas comentados previamente, no nos protegerán de contusiones ni heridas. 

Otro punto a tener en cueta es el hecho de ir descalzos. La principal diferencia entre ir descalzo y llevar calzado es el riesgo de presentar lesiones cutáneas, como heridas y rozaduras, y, sobre todo, la de sufrir fracturas en los dedos de los pies al recibir contusiones o tropezar con objetos que no veamos, como piedras, sillas o mesas. Los principales riesgos al hacer deporte en verano descalzos son:

  • Las rozaduras.
  • Las quemaduras solares o por contacto con el suelo caliente.
  • Las heridas por objetos que se encuentren en el terreno.
  • Las fracturas por contusiones contra objetos, las más frecuentes de falanges de los dedos de los pies.

Cuidado con la inestabilidad

A la hora de practicar deporte en verano es importante tener en cuenta que tanto caminar por la arena seca como mojada pueden producir lesiones. El problema de la arena blanda es la inestabilidad, “lo que como hemos comentado, obligará a nuestros tendones y articulaciones a realizar un sobreesfuerzo para compensar”. Sin embargo, la arena dura no tiene el problema de la inestabilidad, pero, aunque no nos demos cuenta, estaremos caminando por un terreno con pendiente lateral, lo que suele producir tendinitis y sobrecargas musculares sobre todo en los grupos isquiotibiales y en la fascia lata.

Lesiones más frecuentes de practicar deporte en verano

Nuestro especialista recuerda que todos los deportes pueden provocar lesiones, “pero dependerá principalmente de la adaptación que tengamos a ese deporte”. El Dr. Javier López Valenciano pone como ejemplo que si durante el año no hacemos deporte en la arena y llegamos a nuestro destino estival y salimos a correr por la arena existe un alto riesgo de aparición de tendinitis o esguinces en las articulaciones. Lo mismo ocurre si nos desplazamos a la montaña y el primer día decidimos realizar una ruta por montaña exigente.

hacer deporte en verano

Con respecto al terreno, aunque la arena amortigüe los golpes mejor que una superficie dura, tiene el problema de ser inestable. Por eso, a la hora de hacer deporte en verano hay que tener en cuenta que hacerlo en la arena conlleva un mayor riesgo de esguinces articulares, sobre todo en tobillos y rodillas, y de tendinopatías por sobreuso.

Tal y como detalla nuestro especialista, los mayores riesgos de realizar deporte en verano los asumen los tendones y articulaciones, así como lesiones en rodillas y tobillos. “Como hemos mencionado, al ser un terreno inestable, los tendones y articulaciones tienen que realizar un mayor trabajo para mantener la estabilidad. Eso hace que tengan que “trabajar” más de lo habitual, por lo que cuando se fatigan aumenta el riesgo de lesiones”. 

No obstante, la inestabilidad puede ser utilizada como ayuda para la mejora de las inestabilidades de articulaciones, pero deben ser ejercicios controlados que intenten mejorar la propiocepción. Esto es “la capacidad del cuerpo de saber dónde están cada una de sus partes en cada momento”.

Andar por la playa sí es hacer deporte en verano

Para las personas que no suelen realizar actividad física habitualmente se podría considerar deporte de verano, “porque, aunque no sea muy exigente puede conllevar problemas si realizamos más actividad de la recomendada. Hay que tener en cuenta, además, que caminar por la arena supone un gasto energético mayor que caminar por terreno firme. A esto hay que unir una mayor solicitación de las articulaciones de nuestros miembros inferiores, que tienen que compensar los desequilibrios generados al caminar por terreno inestable”, detalla el especialista.

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