Embarazo

Parto en el agua: siempre con supervisión del personal sanitario

Desde hace algunos años, se ha popularizado el parto en el agua. Antes de elegirlo, hay que saber en qué consiste, sus ventajas y sus desventajas. La Dra. Carmen Llinares, del Servicio de Ginecología del Hospital de Manises aclara que el parto en el agua consiste en el uso de agua caliente para la relajación y el alivio del dolor durante el trabajo de parto.

El parto se divide en tres fases: fase de dilatación, fase de expulsivo y fase de alumbramiento (expulsión de la placenta). Según explica nuestra ginecóloga, el parto en el agua ha demostrado beneficios y ningún inconveniente durante la fase de dilatación. Con el uso del agua, se ha visto una disminución de la necesidad de utilizar anestesia epidural y una dilatación más rápida cuando la paciente se encuentra ya en periodo activo de parto al entrar en la bañera.

En cuanto a la fase de expulsivo, que consiste en la salida del recién nacido, no hay pruebas suficientes para apoyar ni para contraindicar el nacimiento en el agua. Por el momento, “en nuestro hospital está contraindicado, teniendo la mujer que salir de la bañera o vaciar la misma, ya que en algunos estudios se han observado complicaciones en recién nacidos tras su nacimiento dentro del agua”.

La inmersión en el agua durante el parto está contraindicada siempre y cuando el parto no sea de bajo riesgo.

Para poder usar la bañera durante el periodo de dilatación, la paciente debe cumplir los siguientes criterios:

  • Edad entre 18 y 42 años.
  • No tener ningún riesgo médico (cardiopatía, diabetes, anemia grave, preeclampsia).
  • Presentación cefálica.
  • Gestación a término (entre 37-42 semanas).
  • Líquido amniótico claro.
  • Rotura prematura de membranas < 24h.
  • Streptococo grupo B negativo.
  • Serología infecciosa negativa.
  • Periodo activo de parto.
  • Progresión favorable del parto.

 

Hay que tener claro que el parto en el agua siempre tiene que hacerse bajo la supervisión de personal sanitario. “Con el fin de aumentar las opciones de las mujeres y garantizar una calidad de la atención, las matronas son competentes para atender a las que quieran tener un parto en el agua. El uso de la bañera implica la presencia constante de una matrona durante la fase de dilatación, one to one. Además, el personal auxiliar de paritorios establece protocolos rigurosos de mantenimiento y limpieza de la bañera.

Aunque el embarazo y el parto no deben considerarse como enfermedades, sí que implican actos médicos que deben ser dirigidos por profesionales que conocen el tema y que hacen todo lo posible por el bien de la madre y del recién nacido. Si existe cualquier duda con respecto al bienestar fetal o materno se pedirá a la madre salir de la piscina inmediatamente.

Al hablar de recuperación, nuestra ginecóloga comenta que “como el parto en el agua implica un parto natural sin anestesia epidural, la recuperación, si todo va bien, es más rápida que la de un parto con epidural en cuanto a la movilidad de la paciente. Si existe alguna complicación obstétrica en el parto, la recuperación irá en función de la gravedad o no de la misma”.

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