Alimentación

¿Qué son los alimentos procesados y ultraprocesados, y por qué debemos evitarlos?

Entre los alimentos que están torpedeando la dieta sana y equilibrada en nuestro entorno se encuentran los procesados y ultraprocesados, una fuente inagotable de calorías con escaso valor nutricional. 

Los alimentos procesados son aquellos que contienen alguna materia prima básica, como frutas, verduras, huevos y lácteos, legumbres, pescado o frutos secos, a los que se ha añadido azúcar, sal, grasas saturadas y almidones, entre otras sustancias, para prolongar su conservación, potenciar su sabor y, en ocasiones, mejorar su textura. 

Los ultraprocesados, por su parte, apenas contienen materia prima básica. Están compuestos en su mayoría por azúcares, grasas de distinto tipo, sal, antioxidantes, conservantes y estabilizantes. Asimismo, contienen aditivos y sustancias que potencian aspectos sensoriales, de manera que se convierten en especialmente sabrosos y atractivos para el paladar, pudiendo incluso favorecer el consumo compulsivo. 

Estos alimentos ultraprocesados se elaboran mediante procesos puramente industriales y están pensados para consumir de manera rápida, como los precocinados o los que solo necesitan ser calentados para tomar. Se estima que un tercio de las calorías que tomamos a diario y el 80% de todos los azúcares añadidos proceden de alimentos ultraprocesados.

El consumo de alimentos procesados y ultraprocesados está relacionado con un aumento del riesgo de sufrir obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Debemos hacer el esfuerzo de eliminarlos de nuestra alimentación diaria, y para lograrlo evita incluir estos alimentos en la lista de la compra:

  • Bebidas gaseosas azucaradas, zumos y batidos procesados.
  • Bollería, galletas y cereales azucarados.
  • Patatas chips y otros snacks de bolsa.
  • Margarinas.
  • Salsas ricas en grasas saturadas. 
  • Platos precocinados y rebozados.
  • Salchichas y embutidos procesados similares.
  • Sopas instantáneas.

Además, es importante que elimines estos productos de la alimentación de los niños y que los acostumbres a consumir alimentos frescos, siguiendo la pirámide de la alimentación aceptada por la Organización Mundial de la Salud. 

Lo mejor es sustituir estos alimentos por productos básicos y frescos que puedan cocinarse en casa. No olvides incorporar a la dieta habitual frutas, verduras, legumbres, pescado, huevos y lácteos, y cereales; la carne roja debe consumirse no más de dos veces por semana. En cuanto a las grasas, el aceite de oliva virgen extra es la opción más saludable, pero también se pueden tomar otros alimentos ricos en ácidos grasos omega 3, como los frutos secos o el aguacate. 

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