Maternidad

Cómo abordar la retirada del pañal desde casa.

El control de los esfínteres es un hito del desarrollo, un evento importante en la vida del niño asimilable al inicio de la marcha o del lenguaje. Sucede cuando el pequeño de alrededor de 2 años consigue voluntariamente controlar el momento y lugar en el que depositar sus deshechos (el pipí y la caca).  Suponemos que al niño no hay que enseñarle a controlar sus esfínteres puesto que de forma natural a lo largo de la historia, e incluso antes de la existencia de pañales y orinales, los niños  han aprendido a ser continentes y a seguir unas “reglas” de higiene social. Por lo tanto lo más importante que podemos hacer como padres es respetar y facilitar ese proceso sin ansiedad y con plena confianza en las capacidades del niño.

Para decidir cuándo es el momento de retirar el pañal, debemos tener en cuenta que a nivel fisiológico el control voluntario de esfínteres comienza de forma flexible entre los 18 meses y los 2 años de vida. Supone un paso más en la adquisición de autonomía por parte del niño que ya camina y que empieza a utilizar el lenguaje verbal y simbólico.

Tal vez el primer signo de que está preparado es cuando empieza a indicarle a sus papás que está sucio, que se ha mojado. Al principio lo señalará después de haberse orinado, luego durante y finalmente un poco antes de la micción. Para conseguirlo con éxito  es importante que el niño ya sea capaz de caminar de forma autónoma, de conocer dónde está el aseo y de subir y bajar sus pantalones y ropa interior.

Es deseable elegir un momento en el que el niño no esté pasando por otros cambios vitales de importancia como una enfermedad, mudanza, inicio de guardería o nacimiento de un hermano. En cualquier caso no hay un momento exacto y cada niño marcará su propio ritmo en función de su desarrollo madurativo. Pronto crecerá y reconocerá su deseo de mantenerse seco y limpio.

Pautas para abordar la retirada del pañal desde casa.

Conviene empezar el entrenamiento enseñando al niño con naturalidad cómo utilizan el baño sus padres y hermanos para facilitar el aprendizaje por imitación. Al principio es recomendable utilizar un orinal o un adaptador para el WC (cuanto más sencillo mejor) que permita al niño sentarse y levantarse sin dificultad y tener los pies apoyados en el suelo, así como sentirse seguro en el asiento (algunos niños tienen miedo de colarse). Este orinal se colocará siempre en el aseo para que el niño sepa que es éste y no otro el lugar adecuado donde depositar su pis y su caca.  Los primeros días le acompañaremos  a sentarse en el orinal sin ropa algún rato, siempre sin forzar para que no desarrolle miedo o aversión.

Cuando veamos que el niño ya ha aceptado  el sitio empezaremos a dejarlo sin pañal durante el día teniendo en cuenta que al principio es normal que durante días o semanas haya “accidentes” o escapes. En tal caso no se debe reñir al pequeño, sólo explicarle con cariño dónde hay que tirar sus deshechos y limpiarlo. Es prudente en esos primeros días facilitarle la tarea  evitando realizar viajes en coche o salidas largas fuera de casa que puedan generarle más distracciones y accidentes. Durante un tiempo se llevarán encima un par de mudas para salir de casa y se les aportarán líquidos y dieta rica en fibra para que puedan hacer sin dificultad ni dolor sus deposiciones.

Hay que empezar observando y escuchando al niño. Si éste empieza a pedir pipí entre los 18 meses y los 2 años se le facilitará la retirada del pañal en ese momento y se iniciará el entrenamiento. En caso de que no lo pida a partir de los 2 años, en función del grado de madurez del niño en otras áreas, se empezará a retirar el pañal durante el día y a ponerlo sólo para dormir (siestas y noches) retirándolo nada más se despierte.

Los primeros días se acompañará al niño al orinal con frecuencia y se le felicitará y reforzará positivamente con gestos de alegría, besos y abrazos cuando consiga usarlo con éxito. Si al cabo de unas semanas ha adquirido correctamente el control esfinteriano diurno y además hay mañanas en que se levanta con el pañal seco conviene retirar el pañal de la noche y prepararse a utilizar protector de colchón y alguna que otra muda de pijama. Como en todo, la confianza en el niño y el buen humor son clave para facilitar el proceso.

Lo habitual es que los niños hayan adquirido el control diurno a los  3 años y el nocturno a los 5 años.

Una vez que se haya decidido retirar el pañal conviene ser constante y no ponerlo para salir fuera de casa o para que haga ahí sus deposiciones: la constancia disminuye la confusión en el niño. No hay que tirar la toalla antes de tiempo. Los accidentes, escapes y dificultades son completamente normales durante el período de aprendizaje, igual que lo son las caídas cuando el niño empieza a caminar o a montar en bicicleta. Lo importante es transmitirle nuestra ayuda y confianza y no presionar ni generar estrés, puesto que estos últimos factores pueden deteriorar el proceso. Aún así no hay un calendario de retirada del pañal único para todos los niños y determinadas condiciones, como la prematuridad extrema o el síndrome de Down, pueden requerir tiempos más amplios e inicios más tardíos.

Cómo hacer que los niños entiendan el proceso de retirada del pañal.

Durante el confinamiento y estos meses posteriores en que los niños no tienen que ir a la escuela y han perdido su rutina, puede ser algo más complicado proceder a la retirada del pañal. Los principales referentes para el niño de esta edad son sus familiares, padres y hermanos, que le van a guiar con cariño por este proceso. También se puede emplear la ayuda de libros infantiles o dibujos realizados en casa.

A nivel psicológico muchos padres y madres abordan este proceso desde el nerviosismo, desesperación y creen que no van a conseguirlo. Ahora que se encuentran sin la ayuda que puede ser una escuela infantil, donde los niños tienen horarios más estrictos,  imitan a sus compañeros… la doctora Piqueras, pediatra del Centro de Salud de Quart de Poblet, aconseja que confíen en las capacidades de sus hijos y en las suyas propias y que disfruten de este momento tan importante de adquisición de autonomía para sus pequeños. Como padres, lo único que tenemos que hacer es tender la mano y no entorpecer. El afecto y la tranquilidad son el mejor aliado para la familia.

 

Dra. Isabel Piqueras Marimbaldo

Pediatra de Atención Primaria – Centro de Salud Quart de Poblet.

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