Neurorrehabilitación

La importancia de una bipedestación temprana en niños y niñas con parálisis cerebral.

La evolución del ser humano lo ha llevado a presentar una función óptima de sus sistemas en posición erguida, ya sea de manera estática o dinámica. En ocasiones, los niños o niñas pueden sufrir trastornos a la hora de adquirir la posición de bipedestación, como consecuencia de diversas causas o patologías relacionadas con una disminución de la capacidad de control motor, desequilibrios a nivel muscular en cadera y pelvis, etc.

Durante los primeros años de vida, la remodelación ósea es uno de los procesos esenciales en el desarrollo infantil. Por ello, los retrasos en la adquisición de la bipedestación pueden tener una repercusión directa en las características acetabulares propias de la niña o niño, aumentando así el riesgo de producir una displasia de cadera u otros problemas secundarios relacionados con la falta de verticalidad.

El material de apoyo se entiende como aquellas herramientas que nos permiten alcanzar la bipedestación cuando existen dificultades para hacerlo de una manera autónoma. Su uso puede ser temporal y previo a la adquisición de un estado musculoesquelético más competente que permita alcanzar la posición sin ayudas, o bien un uso más prolongado en el tiempo con el objetivo de mejorar el control de tronco y cabeza, aumentar los rangos articulares o desarrollar un acetábulo competente.

Los programas de bipedestación consisten en el uso diario de este material durante periodos de tiempo adecuados, permitiendo así mantener una postura alineada. El tiempo recomendado para los ejercicios está relacionado con las características propias de cada individuo, aunque en la literatura pueden encontrarse periodos desde 30 hasta 90 minutos diarios repartidos en varios momentos.

Los beneficios que se obtienen con este tipo de trabajos en carga son muy numerosos, destacan:

  • Beneficios fisiológicos: las funciones a nivel respiratorio, cardiovascular y digestivo se ven favorecidas con la verticalidad.
  • Beneficios musculoesqueléticos: ayuda en la remodelación ósea de las caderas, la reducción de la coxa valga neonatal, la anteversión del cuello femoral y la horizontalización del cótilo.
  • Beneficios psicosociales: la verticalización permite recrear las situaciones que frecuentemente suceden en los entornos y hacer más partícipe al niño o niña, ya que se encuentra más estable, libera los miembros superiores y puede participar en mayor medida en las actividade lúdicas.
  • Beneficios en actividad y participación: el proceso de bipedestación ayuda a las niñas y niños en su interacción con sus compañeros y alivia la carga de los cuidadores. En relación a la deambulación, bipedestar, favorecer los procesos de la marcha: estabilidad de la base de sustentación, velocidad, longitud de paso, cadencia y tiempos de apoyo.

Es importante tener en cuenta todos los beneficios mencionados e iniciar un acercamiento a la bipedestación entre los 9 y 10 meses, sobre todo en niñas y niños con dificultades para desarrollar esta capacidad. No olvidemos que es una de las etapas de mayor remodelación ósea y su evolución correcta es importante para la prevención de deformidades.

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Tras el nacimiento las niñas y niños presentan un acetábulo verticalizado que necesitará de carga progresiva y movimiento para modificar su estructura hasta conseguir un acetábulo orientado hacia abajo que cubra la cabeza femoral. El proceso de transformación de cartílago a hueso es esencial en el desarrollo musculoesquelético así como en la reducción de los costes energéticos y equilibrios de fuerza muscular necesarios en la verticalización y futura locomoción.

Las alteraciones en el desarrollo acetabular que con frecuencia sufren las niñas y niños con parálisis cerebral (PC) y suponen la segunda causa de deformidad musculoesquelética más importantes: las displasias de cadera. Su incidencia parece estar relacionada con la gravedad de la afectación y las capacidades funcionales motoras propias del individuo; relacionadas con la escala de valoración Gross Motor Function Classification System, los niveles III y V parecen ser los de mayor riesgo de padecerlas.

En el momento del nacimiento, las niñas y niños con PC presentan unas caderas normales, con un acetábulo adecuado. Son los desequilibrios musculares, el retraso en las cargas, la espasticidad, etc, los que alteran la correcta evolución acetabular y desencadenan problemas en la marcha, la sedestación, la bipedestación, así como deformidades en columna vertebral, pelvis, etc.

Debido a los grandes beneficios que se obtienen del uso de programas de bipedestación como herramienta de trabajo en la prevención de displasias de cadera, en 2008 se creó un protocolo, The Consensus Statementon Hip Surveillance for Children with Cerebral Palsy, para reducir la incidencia de displasias de caderas en la población con PC infantil.

Al parecer, la fuerza y la actividad muscular que se activan con el posicionamiento en bipedestación están íntimamente relacionadas con la forma final del hueso inmaduro. Los efectos obtenidos con estos tipos de programas parecen mejorar la postura del niño o niña en contra de la gravedad, reducir las contracturas musculares que puedan presentar y prevenir las displasias de cadera.

Se pueden encontrar múltiples sistemas que favorezcan la bipedestación. Con mayor o menor soporte del niño o niña. Algunos de ellos son:

  • Plano ventral, usado en casos donde existen grandes dificultades para controlar la cabeza y/o el tronco.
  • Bipedestador supino: similar al plano ventral. Es una herramienta que permite controlar la inclinación.
  • Standing: proporciona cargas de entre el 80% y el 100% del peso corporal. Se utiliza cuando se observa un control cefálico y de tronco en contra de la gravedad adecuado, pero los miembro inferiores y la pelvis no son capaces de proporcionar una bipedestación estática y alineada.
  • Standing en abducción: el objetivo se centra en conseguir una carga igual sobre ambas extremidades inferiores, que ayude a centrar las caderas y estirar de manera prolongada los músculos espásticos, aductores e isquiotibiales.

En conclusión, el trabajo por medio de programas de bipedestación tiene un papel muy importante en el control, prevención y reducción de deformidades musculoesqueléticas y control postural. Además son fundamentales en la práctica clínica por su gran número de beneficios a nivel psicológico, social, de función, de actividad y de participación.

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