Alimentación

Trucos para reducir el consumo de sal.

La sal es uno de los condimentos más utilizados en la cocina y muchos de nosotros no podemos prescindir de ella. A lo largo de la historia su uso fue indispensable porque permitía conservar mejor los alimentos. Aunque en la actualidad, gracias a los avances en la tecnología de la alimentación, ya no es fundamental en los procesos de conservación, la sal sigue ocupando un puesto importante en nuestra mesa.

Cada pizca de sal o cloruro de sodio que añadimos a la comida puede tener un impacto negativo en nuestra salud: su consumo excesivo aumenta el riesgo de mortalidad general y, en particular, el de desarrollar hipertensión arterial, sufrir un infarto, ictus o cáncer de estómago. 

En general, se estima que cada persona consume una media de 10 gramos de sal al día. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud recomienda que el consumo diario de sal no supere los 5 gramos, que es lo que cabe en una cucharilla de postre. 

Esta cantidad recomendada no solo se refiere a la sal que añadimos a la comida con nuestra propia mano, sino también a la que ya contienen los alimentos bien de manera natural o porque ha sido añadida posteriormente, como en el caso de los alimentos procesados y ultraprocesados, a los que se añade sal, azúcares y almidones para potenciar su sabor, modificar su textura y prolongar su vida útil. Entre estos productos se encuentran los embutidos, algunos quesos, los platos precocinados y la comida rápida.

Etiquetas

Se considera que un producto tiene mucha sal cuando contiene 1,25 o más gramos de sal por cada 100 gramos de alimento, y los bajos en sal son los que tienen 0,25 gramos o menos de sal por cada 100 gramos. 

En todo caso, es recomendable acostumbrarse a tomar la menor cantidad posible de sal, especialmente desde la infancia, que es cuando se inicia la educación de los sabores. 

¿Cómo podemos reducir el consumo de sal?

  • Elimina de la lista de la compra los alimentos procesados y ultraprocesados, como las patatas chips o los platos precocinados. 
  • Evita las salsas, las conservas en salazón y los embutidos. 
  • Cambia tus alimentos preferidos por sus versiones sin sal o con bajo contenido en sodio. 
  • Consulta las etiquetas de los alimentos para conocer el contenido en sal. Como ya hemos dicho, los que tienen 1,25 gramos o más de sal por cada 100 gramos de alimento deben eliminarse de la dieta en la medida de lo posible. 
  • Para aliñar tus platos, sustituye la sal por otros condimentos, como especias (pimienta, comino, albahaca, tomillo, romero, nuez moscada…), semillas (sésamo, pipas o piñones), vinagre o zumo de limón.
Publicaciones similares

Si tienes ideas y/o sugerencias de temas a tratar, cuéntanos