Neurorrehabilitación

Mantener la calma durante el confinamiento y las restricciones por COVID-19

A medida que pasan los días en el confinamiento por el COVID-19 vamos perdiendo la calma y el estrés empieza a campar a sus anchas. Conseguir disminuir nuestra labilidad emocional es bueno tanto para nosotros como para nuestro entorno familiar. Por eso, es muy importante intentar evitar que el estrés se apodere de nosotros, para cuidarnos y poder cuidar de nuestra familia. Además, la permanencia durante un periodo de tiempo indeterminado de medidas restrictivas en el ámbito social, nos va a requerir mantener siempre presentes ciertos consejos. 

Estamos viviendo una situación que afecta a toda la población; muchas personas tienen los mismos sentimientos, miedos, dudas e incertidumbre que nosotros. Por eso, es bueno que te apoyes en las personas cercanas para hablar de esta situación. Y es recomendable dejar a un lado la información pesimista que nos provoque sentimientos negativos. 

En esta situación de confinamiento por COVID-19 debemos transmitir tranquilidad a nuestro entorno familiar, prestando especial atención a nuestros hijos. Debemos escucharles, dedicarles tiempo y consolarles. 

Para tener fuerzas y ganas para afrontar la situación, debemos prepararnos y tomar un descanso. Ese tiempo para nosotros podemos sacarlo cuando los niños estén ya acostados, jugando o entretenidos. Es hora de dedicarnos a hacer algo que nos guste: leer, hacer un poco de ejercicio o ver una serie. 

Durante el día, los expertos recomiendan hacer una pausa dedicada a una actividad relajante para mitigar el estrés y la ansiedad siguiendo estos pasos:

  1. Preparación. Hay que buscar una posición cómoda y relajada, en la que podamos cerrar los ojos y descansar. 
  2. Sentir el cuerpo. Una vez en dicha posición, debemos examinar las sensaciones de nuestro cuerpo, sin juzgarlas ni valorarlas, describiéndolas de la forma más objetiva que podamos.
  3. Concentrarse en la respiración. Cierra los ojos y sigue tu respiración. Si te es más fácil, puedes poner la mano en el pecho o abdomen y ver como sube y baja con cada respiración. Dedica un tiempo a seguir la respiración, centrando tu atención en ella y olvidándote de lo demás. 
  4. Volver a la situación inicial. Centra nuevamente tu atención en el exterior, vuélcala lentamente hacia los sonidos de tu alrededor y dedícate un tiempo en esta posición antes de volver a tus actividades.

Estos ejercicios los podemos repetir a lo largo de día cuando veamos que empezamos a “perder los nervios”. En ocasiones, nos estresamos por situaciones relacionadas con  nuestros hijos. Antes de dirigirnos a ellos, es recomendable respirar y relajarse, para obtener los mejores resultados.

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