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Seguir la dieta recomendada es clave para garantizar el éxito de la cirugía bariátrica

Uno de los conceptos que se debe tener claro a la hora de hablar de cirugía de la obesidad es que no es lo mismo sobrepeso, que no se opera nunca, que obesidad. Tal y como comenta el Dr. Pau Aragó, de la Unidad de la Obesidad y Cirugía Bariátrica del Hospital de Manises, para hacer una intervención quirúrgica de la obesidad existen una serie de indicaciones médicas marcadas por las sociedades científicas que se deben seguir.

¿En qué consiste la cirugía bariátrica?

Antes que nada, es importante saber qué es una cirugía bariátrica y en qué consiste. La cirugía bariátrica es uno de los procedimientos más frecuentes dirigidos a la pérdida de peso, en el que a través de la realización de cambios en el sistema digestivo, se ayuda al paciente a perder peso y mantenerlo a lo largo del tiempo cuando el ejercicio o la dieta no son procedimientos suficientes, o cuando el paciente presenta otros problemas de salud derivados de un peso elevado.

La elección de la técnica a seguir en la cirugía bariátrica dependerá del índice de masa corporal, del estilo de vida o patrón de alimentación que tenga el paciente, de las enfermedades asociadas y de las preferencias que se tengan en lo que se refiere a las implicaciones específicas de una técnica quirúrgica. Es decir, el paciente puede preferir evitar las implicaciones a largo plazo de una manga gástrica, o decidirse por un by-pass, que ofrece mejores resultados a largo plazo, pero implica mayor riesgo quirúrgico y suplementación nutricional de por vida.

Antes de afrontar una cirugía bariátrica es importante saber que alrededor de un 10% de los casos de personas con obesidad que entran en el quirófano fracasan, según la estadística general. Eso significa que se quedan lejos del peso objetivo o que con el paso del tiempo vuelven a ganarlo. Por otra parte, un 20% se queda cerca de alcanzar el objetivo, mejorando las enfermedades relacionadas como el mejor control del colesterol o la diabetes, por ejemplo. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, la intervención se desarrolla con un éxito absoluto y unos resultados inmejorables.

Estos resultados negativos pueden deberse a una mala adherencia a los hábitos saludables y al no seguimiento de las indicaciones médicas. En todo caso, la tasa de éxito se sitúa en el 70%, que corresponde a los pacientes que logran mejorar su calidad de vida tras la cirugía y después seguir las recomendaciones pautadas por su equipo médico.

En los casos en los que se vuelve a ganar peso, sí que se puede reintervenir, pero hay que hacer un estudio individualizado del caso y determinar la idoneidad de la reintervención, valorando el riesgo-beneficio. “Por ejemplo, en un paciente cuyo objetivo era la pérdida de 40 kilos y solo ha perdido 30, no vale la pena volver a operar. Hay que valorar la causa del fallo de la técnica, ya que, si se debe a una falta de adherencia, el fracaso se volverá a repetir aunque se reintervenga”, detalla nuestro especialista.

Recomendaciones a tener en cuenta antes de una cirugía bariátrica

Antes de someterse a una reducción de estómago o a una cirugía bariátrica, el paciente debe haber tratado de perder peso a través del seguimiento de hábitos saludables, por lo que debe haber seguido una dieta controlada por un endocrino o nutricionista. En los casos en los que este procedimiento no haya sido suficiente, es el médico especialista quien debe contemplar la opción de someterse a una cirugía bariátrica.

Para ello, es fundamental llevar a cabo una etapa de preparación por parte del paciente. De esta manera, el paciente estará preparado para someterse a una reducción de estómago. Para ello, se deberá seguir una dieta basada en alimentos transparentes y líquidos a temperatura ambiente, abandonar los malos hábitos de alimentación, seguir una rutina de ejercicios y prepararse tanto física como mentalmente para la operación.

Dieta preoperatoria para cirugía bariátrica

La dieta preoperatoria para cirugía bariátrica podría variar según el cirujano y el tipo específico de cirugía que se llevará a cabo. Sin embargo, algunos de los aspectos a tener en cuenta antes de una cirugía bariátrica son:

  • Reducción de calorías: Sigue una dieta baja en calorías para perder peso antes de la cirugía. Esto puede incluir alimentos bajos en grasa y porciones controladas.
  • Control de carbohidratos y azúcares: Limita la ingesta de carbohidratos y azúcares para estabilizar los niveles de azúcar en sangre y facilitar la pérdida de peso.
  • Aumento de proteínas: Consume suficientes proteínas para preservar la masa muscular durante la pérdida de peso. Incluye fuentes magras de proteínas como pollo, pavo, pescado y legumbres.
  • Suplementos vitamínicos y minerales: Puede ser necesario tomar suplementos de vitaminas y minerales para asegurar una nutrición adecuada durante la restricción calórica.
  • Hidratación: Mantente bien hidratado bebiendo suficiente agua a lo largo del día.
  • Evita alimentos procesados: Reduce la ingesta de alimentos procesados y ricos en grasas saturadas y azúcares.

Recuerda que la dieta preoperatoria para cirugía bariátrica tiene como objetivo preparar tu cuerpo para la cirugía y mejorar la seguridad del procedimiento. Por eso, es esencial que sigas las indicaciones de tu equipo médico y busques su orientación en todo momento.

Postoperatorio cirugía bariátrica y dieta a seguir

Tras una intervención de cirugía bariátrica, el paciente no debe relajarse y debe continuar con sus hábitos de vida y alimentación saludables. De no ser así, es muy probable que el paciente pueda volver a engordar. Por este motivo, el paciente deberá someterse a una dieta después de la cirugía bariátrica, esta dieta consta de 3 fases diferentes:

  • Dieta líquida: A seguir durante el primer mes de postoperatorio. Durante este período, el paciente debe ingerir exclusivamente líquidos en pequeñas cantidades con una frecuencia aproximada de 2 o 3 horas, pudiendo ser caldos, zumos sin azúcar, leche desnatada… a los que se les añaden suplementos proteicos para minimizar la pérdida de masa magra.
  • Dieta puré o semisólida: Durante 3-4 semanas el paciente deberá centrar su dieta en comida triturada o muy blanda, como yogures, queso de burgos o compotas.
  • Dieta sólida: Durante el primer año, el paciente deberá basar su alimentación en una dieta sólida hipocalórica.

Alimentos prohibidos después de manga gástrica

Después de someterse a una cirugía de manga gástrica, es fundamental seguir las pautas dietéticas proporcionadas por tu equipo médico y nutricionista. Estas pautas pueden variar según las necesidades individuales y la recuperación de cada paciente. Sin embargo, en general, aquí hay algunos tipos de alimentos prohibidos después de manga gástrica:

  • Alimentos altos en grasa: Evita alimentos fritos, grasosos y con alto contenido graso, ya que pueden ser difíciles de digerir y causar malestar.
  • Alimentos azucarados: Limita o evita los alimentos y bebidas azucarados, ya que pueden provocar picos de azúcar en sangre y afectar negativamente la pérdida de peso.
  • Alimentos ricos en azúcares agregados: Reduce o elimina los alimentos con azúcares añadidos, como dulces, pasteles, galletas y refrescos.
  • Alimentos con textura dura o fibrosa: Al principio, es mejor evitar alimentos duros o fibrosos, ya que podrían causar molestias o dificultad para tragar. Estos pueden incluir carnes secas, panes densos y frutas crujientes.
  • Alimentos con alto contenido de carbohidratos refinados: Limita los carbohidratos refinados como pan blanco, arroz blanco y productos de harina blanca, ya que pueden afectar los niveles de azúcar en sangre y dificultar la pérdida de peso.
  • Bebidas con calorías vacías: Evita bebidas con alto contenido calórico pero bajo valor nutricional, como refrescos y bebidas energéticas.
  • Alcohol: Es recomendable evitar el consumo de alcohol, ya que puede tener un mayor impacto después de la cirugía y también puede tener interacciones negativas con los medicamentos que puedas estar tomando.
  • Comer en exceso: A pesar de la cirugía, es importante no comer en exceso. Respetar las porciones recomendadas es esencial para el éxito a largo plazo.
  • Comer muy rápido o no masticar suficiente: La cirugía de manga gástrica afecta la capacidad de tu estómago para acomodar grandes cantidades de comida. Come despacio y mastica bien los alimentos para evitar malestar y problemas de digestión.

Recuerda que las indicaciones dietéticas pueden variar según el progreso individual y las recomendaciones de tu equipo médico. Estas restricciones dietéticas iniciales suelen ser temporales y, con el tiempo, tu dieta puede ir expandiéndose para incluir una variedad más amplia de alimentos.

Es fundamental tener en cuenta en todo momento que el paciente puede volver a engordar después de una cirugía bariátrica, ya que estas únicamente suponen una ayuda para la pérdida inicial del exceso de peso. Durante el postoperatorio y los primeros meses posteriores a una cirugía de reducción de estómago, es necesario educar al paciente en una nueva dinámica alimenticia para que los efectos se perpetúen en el tiempo y los esfuerzos no sean en vano.

Nutrición en pacientes renales

Pautas básicas de nutrición para las personas en hemodiálisis

Llevar una alimentación equilibrada y con las ingestas de fósforo controladas, es clave en las personas que están en tratamiento de hemodiálisis o de diálisis peritoneal

Pepe Roldán, nutricionista de la Asociación Alcer Turia, con quien está asociado el Departamento de Salud de Manises para mejorar la asistencia y atención sanitaria a pacientes del área de Nefrología, ofrece una serie de recomendaciones útiles a tener en cuenta. 

Lo primero que señala el especialista es que en la diálisis peritoneal hay que tener cuidado con los hidratos de carbono, porque se produce una absorción de glucosa durante el tratamiento; además de revisar los aportes proteicos ya que “como hay pérdida de proteínas por el líquido de la diálisis peritoneal, hay que revisar estos requerimientos”, señala Pepe Roldán.

Sin embargo, en la hemodiálisis no se aporta glucosa, con lo cual tiene que haber una ingesta adecuada de hidratos de carbono y un poco menos proteína que en la diálisis peritoneal. 

Recomendaciones generales

La recomendación general de alimentación es la misma que en la población general, recomendando siempre evitar al máximo las grasas saturadas y el alcohol. 

Desde la Asociación Alcer Turia sugieren un consumo diario de 250 gr de proteínas, divididos en la comida y en la cena. Es preferible optar por alimentos frescos, evitar alimentos procesados, y en su defecto, escogerlos sin sal. 

El peso corporal es un factor importante en la calidad de vida de cualquier persona. Las recomendaciones indican para ello mantener un estilo de vida saludable que combine alimentación equilibrada (con especial control de fosfatos en pacientes en diálisis peritoneal o hemodiálisis), además de actividad periódica y continua. En el caso de ser necesaria una dieta para personas en diálisis peritoneal o hemodiálisis, es de vital importancia que esté supervisada por profesionales asistenciales como nefrólog@ y/o nutricionista. 

El consumo de hidratos de carbono (patatas, pastas o arroz) debe estar controlado por su concentración de potasio. En el caso de necesitar recomendaciones más individualizadas, la consulta con los especialistas es clave para adecuarla a la clínica de cada paciente. 

Los lácteos deben consumirse con precaución, optándose por los semidesnatados y en una cantidad de medio vaso al día, o un yogur.

El aceite de oliva debe estar presente en la dieta de las personas con diálisis por los beneficios que ofrece. 

El nutricionista recuerda que a los pacientes en hemodiálisis se les pesa antes de iniciar el tratamiento y después. De esta forma, “se puede controlar si existen o no fluctuaciones de peso entre las sesiones”.

Cuánto líquido hay que beber

En lo que respecta a los líquidos, su consumo debe estar muy controlado. Sobre todo, en pacientes en hemodiálisis, dado que han perdido parte de la función residual de orinar que le limita la capacidad de desechar la orina. En el caso de la diálisis peritoneal se mantiene más tiempo la función residual de la orina, por lo que el paciente orina más y puede consumir más líquido. 

Así, la cantidad de líquido que hay que beber cada día se establece sumando a la cantidad de orina medio litro de líquido, “que es todo aquello que a temperatura ambiente es líquido, como los helados, cubitos de hielo, caldos, sopas, leche, infusiones…”. 

En esta cantidad hay que descartar el agua que contiene la fruta, pero no la de las sopas frías, como el gazpacho. 

Con respecto a la fruta, se recomienda tomar unos 150 gramos repartidos entre la comida y la cena, eligiendo sobre todo las que tienen menos contenido de azúcar, como la piña, la sandía, la manzana, las fresas, la pera…

Esa misma cantidad es la recomendada para las verduras, que deben ponerse a remojo antes de comerlas y someterlas a una doble cocción para reducir el potasio. 

Restricciones

A esto hay que añadir las restricciones de los alimentos muy ricos en potasio, ya que los pacientes en diálisis tienen problemas para eliminarlo. Las verduras que más lo contienen son: 

  • Coles de Bruselas.
  • Espinacas crudas.
  • Acelgas crudas.
  • Ajo crudo.
  • Hinojo.
  • Cardo.
  • Patata.
  • Brócoli.
  • Champiñón y setas frescas.
  • Patatas chips.
  • Cebollino. 
  • Apio. 
  • Berros. 
  • Coliflor.
  • Chirivía. 

Hay que tener cuidado con estas frutas por su alto contenido en potasio:

  • Melón.
  • Uvas.
  • Plátano.
  • Albaricoque.
  • Frutos secos.
  • Frutas deshidratadas.
  • Dátiles.
  • Uvas pasas. 
  • Aguacate. 

Por el contrario, las verduras con poco potasio, cuyo consumo se recomienda son: 

  • Soja germinada en conserva.
  • Judía verde en conserva.
  • Zanahoria en conserva.
  • Pepinillos en vinagre.
  • Lombarda.
  • Pepino. 
  • Pimiento verde. 
  • Palmito en conserva. 
  • Pimiento rojo.
  • Cebolla.
  • Maíz hervido en lata.

De forma ocasional se pueden consumir: 

  • Judía verde fresca y congelada 
  • Endivia.
  • Espárrago blanco en conserva.
  • Menestra de verduras en conserva.
  • Tomate pelado enlatado.
  • Calabacín.
  • Lechuga.
  • Tomate.
  • Puerro.
  • Berenjena.
  • Apio.
  • Espárrago.
  • Col repollo.
  • Cebollino.
  • Zanahoria.
  • Maíz. 
  • Alcachofa. 

Hay que evitar los alimentos ricos en fósforo, entre los que se encuentran:

  • La comida rápida. 
  • Salsas, como el kétchup.
  • Carne y pescados envasados.
  • Paté.
  • Tocino.
  • Queso para untar.
  • Bebidas carbonatadas. 
  • Agua con gas.
  • Frutos secos. 
  • Vísceras.
  • Productos integrales.
  • Cacao y chocolate. 
  • Pescados pequeños con espinas, como los boquerones y las sardinas.

Hay que prestar especial atención a los refrescos de cola que, según nuestro nutricionista, “están prohibidísimos, al igual que el chocolate”.

Es importante leer bien las etiquetas de los productos y no tomar los conservantes de la letra E, puesto que contienen fósforo oculto, son fosfatos que se absorben en el aparato digestivo. 

No obstante, hay que comentar que las nuevas recomendaciones de las guías tienden a que los pacientes en hemodiálisis tengan una vida un poco menos restrictiva que hasta ahora. Hay que seguir el plato saludable de Harvard, pudiendo mezclar los cuatro grupos de alimentos. Los pacientes renales tienen que saber comer y controlar la ingesta calórica porque hay bastante desnutrición. 

Pautas básicas de nutrición para las personas en hemodiálisisSi el paciente logra controlar bien su alimentación, se puede permitir ciertos “caprichos” que luego puede compensar.

Prepararse para la diálisis

El paciente con diálisis tiene que ser consciente de que la ingesta de agua durante los tratamientos es importante. 

Justo antes de entrar en diálisis hay que seguir una dieta pobre en proteínas. La recomendación general es antes 0,6 gramos; durante 1 o 1,2 gramos, y después 0,8 gramos de proteína por kilo al día. 

Asimismo, el nutricionista hace hincapié en que se debería llevar un registro de los líquidos. En este sentido, el control del peso es el chivato. La ingesta de agua tiene que ser controlada. 

Durante la hemodiálisis sí se puede comer (ahora no por el COVID-19) y  beber, pero no están recomendadas las bebidas isotónicas. 

 

Alimentos integrales: ¿por qué incluirlos en nuestra alimentación diaria?

Los alimentos integrales son aquellos que están hechos con granos o cereales que no han pasado por ningún proceso de refinado para eliminar sus capas externas, las que son ricas en almidón, fibra, vitaminas del grupo B y otros micronutrientes beneficiosos para el organismo.

El consumo de granos y cereales integrales, como el trigo, el arroz, el maíz, la avena o el centeno, se asocia con un menor riesgo de mortalidad global, así como de sufrir ciertas enfermedades como el cáncer colorrectal o enfermedades cardiacas. Además, al ser ricos en hidratos de carbono, son la principal fuente de energía del organismo e imprescindibles para nuestro funcionamiento diario.

Cómo y cuándo comer alimentos integrales

Se recomienda iniciar el consumo de cereales integrales a partir de los 6 meses de edad y mantenerlo a lo largo de toda la vida. Gracias a su gran variedad y versatilidad, se pueden incluir en todas las comidas del día.

En el desayuno, por ejemplo, se pueden tomar en forma de pan, copos de avena, maíz, arroz hinchado… siempre que no contengan azúcares añadidos. A la hora de elegir galletas o cereales para el desayuno, es importante leer bien el etiquetado y asegurarse de que la harina que contienen es integral y que no tienen cantidades elevadas de azúcares, sal o grasas.

En las comidas y cenas se pueden acompañar las carnes, pescados o verduras con granos integrales, como arroz, pasta o cuscús. Si se recurre a bocadillos o tostadas, es importante que el pan sea integral y de calidad.

Para incorporar todos estos granos a la alimentación diaria, basta con cambiar las recetas habituales de pasta, arroz y cereales por sus formas integrales. Ten en cuenta que algunos de estos granos necesitarán más remojo que sus variedades no integrales así como más tiempo de cocción. También es posible que su textura y sabor te parezcan diferentes, pero con el tiempo te acostumbrarás y te resultarán mucho más sabrosos.

Integral, rico en fibra, con salvado… ¿es todo lo mismo?

Para que un alimento pueda denominarse integral, debe tener una cantidad mínima de harina integral que está regulada por nuestra legislación (Real decreto 1137/1982). Así, un alimento que se publicita como integral no tiene por qué estar compuesto en su totalidad por harina integral, sino contener la cantidad mínima necesaria según la ley.

En el futuro se prevé la aprobación de una ley mediante la cual solo se pueda considerar integral el alimento que sea 100% integral o esté elaborado con harina 100% integral. Mientras tanto, es recomendable revisar el etiquetado y elegir preferiblemente los productos elaborados 100% con harina integral.

También existe diferencia entre los alimentos que son fuente en fibra o que tienen un alto contenido en fibra. En el primer caso, son fuente de fibra los que tienen 3 gramos de fibra por cada 100 gramos de producto, mientras que se consideran de alto contenido en fibra cuando tienen 6 gramos de fibra por cada 100 gramos de producto. En este punto debemos hacer una apreciación importante: esta fibra no siempre es integral, sino que en ocasiones puede ser salvado, por lo que debemos revisar la composición del producto si queremos asegurarnos de que la fibra es integral.

El agua, la mejor fuente de hidratación

Nuestro cuerpo está compuesto en un 60% de agua y ésta es imprescindible para el correcto funcionamiento de todos los órganos. Por ello, es fundamental mantener un buen nivel de hidratación adaptado a nuestra actividad diaria y a otros factores, como la climatología o la existencia de una enfermedad crónica.

La sensación de sed es el principal indicador de necesidad de hidratación, por lo que no hay una recomendación general de consumo, sino que éste varía de una persona a otra. Por ejemplo, si hacemos deporte intenso o en situaciones de temperaturas extremas, es necesario beber agua con regularidad, sin esperar a tener sensación de sed. Lo mismo ocurre con los más pequeños y las personas mayores, que deben beber agua frecuentemente antes de que se presenten los primeros síntomas de deshidratación.

El agua es, sin lugar a duda, la mejor fuente de hidratación, ya que no aporta calorías ni contiene sustancias añadidas que puedan ser perjudiciales para la salud, como los azúcares o el alcohol. Además, es una bebida económica, ya que no hace falta recurrir al agua embotellada para hidratarse.

El agua del grifo cuenta con todas las garantías sanitarias para un consumo seguro, pues pasa por procesos de potabilización que la hacen apta para el consumo y por controles de calidad y seguridad. Para su potabilización, se añade cloro al agua, que elimina los microorganismos patógenos.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el consumo de agua del grifo tiene un menor impacto medioambiental que el del agua embotellada, ya que en este último caso estamos generando muchos residuos, sobre todo plásticos que no siempre son reciclados adecuadamente.

Debemos tener en cuenta que la hidratación no solo se obtiene a través de del agua, sino también de los alimentos, como las frutas y verduras, carnes y pescados, legumbres y productos lácteos. Lógicamente, la cantidad de agua aportada por los alimentos sólidos es menor y no lo suficiente como para mantener un buen nivel de hidratación.

 

¿Y si me cuesta beber agua?

Mantenerse hidratado no siempre es fácil. Por un lado, es posible que no se identifique adecuadamente la sensación de sed o que para cuando se sienta, ya se esté en un estado de deshidratación. Por otro, el agua puede resultar una bebida monótona y aburrida.

Para ambos casos, existen trucos que nos pueden ayudar:

  • Utiliza alarmas para recordad que hay que beber agua cada cierto tiempo.
  • Ten siempre una botella de agua en tu mesa de trabajo.
  • Cuando salgas a la calle, acostúmbrate a llevar una botella de agua o una cantimplora en el bolso para beber cuando tengas sed y evitar el consumo de otras bebidas, como las carbonatadas y azucaradas.
  • Si el agua te resulta sosa, puedes aromatizarla con limón, rodajas de pepino, menta o frutos rojos.
  • A la hora de comer, en casa pon siempre una jarra de agua sobre la mesa, y si estás en un restaurante, pide agua del grifo. La mayoría de los restaurantes ofrecen esta posibilidad de manera gratuita.
  • Para facilitar la ingesta puedes colocar una pajita dentro de la botella de agua.

Protege tu corazón con frutos secos

Los frutos secos son buenos para el corazón ya que, cuando se consumen de forma adecuada, tienen un efecto cardioprotector sin un aumento de peso. De hecho, el consumo elevado de frutos secos se asocia con una menor mortalidad y con una reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular, algunos tipos de cáncer, enfermedades respiratorias y diabetes. Así lo demuestran, entre otros, los resultados del estudio PREDIMED, que analiza la nutrición en España.

Y es que los frutos secos tienen un alto contenido nutricional: son ricos en fibra, grasas saludables, proteínas, vitaminas, minerales y sustancias fitoquímicas protectoras. También son saciantes, por eso, no es raro que estén recomendados como snack saludable para picar entre horas y reducir las ganas de comer. Aunque son calóricos, su consumo moderado no está relacionado con la ganancia de peso.

No te confundas a la hora de hablar de frutos secos. Estos son las nueces, avellanas, almendras, pistachos, piñones, anacardos… Las pasas, orejones, higos secos, ciruelas… pasas no son frutos secos, sino frutas desecadas y deshidratadas.

Y los cacahuetes tampoco son frutos secos, aunque como son leguminosas y tienen una composición nutricional parecida a los frutos secos, muchas veces son considerados como tales.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, los frutos secos se deben incorporar a la dieta. Algunas recomendaciones para que se añadan a los alimentos que normalmente se consumen son:

  • Tomarlos en el desayuno mezclados con yogur, picados en una tostada con aguacate, en forma de crema de frutos secos 100% untados en una rebanada de pan…
  • Añadirlos a las ensaladas.
  • Tomarlos como snack saludable para media mañana o para merendar.
  • Añadirlos a las verduras, a las legumbres y a la pasta.
  • Es mejor tomarlos sin sal y sin azúcar. Además, que estén crudos o ligeramente tostados. Si puede ser evita tomarlos fritos porque se fríen en aceites poco saludables y se les añade una cantidad nada recomendable de sal.

Se pueden introducir en la dieta a partir de los 6 meses de edad, pero procurando que estén bien triturados. Has los tres años no se recomienda tomar frutos secos enteros y siempre bajo la supervisión de un adulto.

Recuerda:

  • Incluye frutos secos en tu lista de la compra.
  • Puedes llevarlos contigo en un pequeño saquito para cuanto te entre hambre.
  • En la cocina, ponlos a la vista. Así podrás recurrir a ellos cuando estés cocinando.
  • Puedes dejar preparadas las cremas de frutos secos para untar y que estén siempre listas a la hora de merendar o desayunar.

Las legumbres, una fuente saludable de proteínas.

Las legumbres son un grupo de alimentos imprescindible en cualquier menú semanal, ya que aportan al organismo nutrientes, como fibra, vitaminas, proteínas, hidratos de carbono y antioxidantes, necesarios para llevar a cabo sus funciones, sin añadir grasas saturadas, azúcares y sal.

La proteína de algunas legumbres, como los garbanzos, ciertas alubias y la soja, es tan completa como la de los alimentos de origen animal.

Por su parte, las lentejas y algunas alubias tienen proteínas menos completas, de ahí que no es raro que en algunas recetas se mezclen con arroz y otros hidratos.

Otra de sus propiedades es su alto contenido en fibra que favorece el transito intestinal y reduce los niveles de colesterol. De hecho, esta fibra también parece que tiene su papel en la prevención de algunos tipos de cáncer y de enfermedades cardiovasculares. Por eso, es recomendable que las legumbres se consuman entre tres y cuatro veces a la semana. En verano se puede optar por las ensaladas, mientras en invierno son más apetecibles los potajes y las cremas.

Se pueden consumir a cualquier edad, desde los seis meses si están bien cocidas.

Para incluirlas en la dieta puedes seguir estas recomendaciones:

  • Se pueden cocinar con verduras y carne para variar de sabor.
  • Se pueden tomar como platos únicos, ya que por su alto contenido en proteínas pueden sustituir a las de la carne o el pescado.
  • Puedes cocinar para consumirlas el mismo día y guardar otras raciones congeladas. Así, las tendrás listas en cualquier momento.
  • Si sobra, se pueden reutilizar preparando otras recetas, como ensalada, sopas, cremas o con verduras rehogadas.
  • Con los garbanzos también se puede hacer hummus y combinarlo con crudités. Para evitar que produzcan gases, se recomienda cocerlos bien y ponerlos a remojo antes de cocinarlos. Ten en cuenta que el organismo se va adaptando a la fibra de las legumbres, por lo que cuanto más se consumen se van tolerando mejor y por lo tanto producen menos gases.

Para la conservación de las legumbres, sigue estos pasos:

  • Las legumbres secas, conservadas en un lugar fresco, seco y sin luz directa, pueden durar hasta un año.
  • Si se compran envasadas, es aconsejable mantenerlas en el envase hasta que se vayan a consumir.
  • Si se compran en lata o en tarro de cristal hay que fijarse en la fecha de caducidad.
  • No hay que aclararlas para consumirlas, pero sí hay que tener en cuenta que suelen llevar sal.
  • Si están cocidas y guardadas en un recipiente hermético pueden durar entre dos y tres días en la nevera.
  • Congeladas aguantan varios meses.

Cómo preparar la fruta y la verdura que debemos consumir en una dieta sana.

Las autoridades sanitarias recomiendan un consumo diario de cinco raciones de fruta y verdura para tener una alimentación sana y equilibrada. Tienes que saber que una ración de fruta equivale a:

  • Una pieza de fruta, como naranja, manzana, pera, melocotón, plátano…
  • Si son más pequeñas, como el albaricoque, las mandarinas y los higos, una ración la componen dos piezas.
  • Si son aún más pequeñas, como las cerezas, las fresas, las uvas y los frutos rojos, tienes que tomar un bol.
  • De sandía, melón o piña, puedes tomar un par de rodajas.

Y una ración de verduras equivale a:

  • Un plato de verdura cocida, como judías verdes, puré, menestra…
  • Dos o tres tomates, zanahorias o pepinos.
  • Un pimiento, calabacín, berenjena.
  • Un plato de ensalada variada.

 

¿POR QUÉ ES BUENA LA FRUTA Y VERDURA?

Porque tienen muchas vitaminas, minerales, fibra, agua u muy pocas calorías y grasa. Su consumo habitual reduce el riesgo de obesidad, de enfermedad cardiovascular y de algunos tipos de cáncer.

Para que los niños puedan tomar la cantidad de fruta recomendada, es bueno que la tomen en el desayuno, en el postre o en la merienda, intentando respetar sus gustos y ampliándolos en función de la fruta de temporada. También es bueno incluir las verduras en las comidas principales y se pueden añadir a los bocadillos del desayuno o la merienda.

Los expertos ofrecen unas recomendaciones que se pueden seguir para fomentar el consumo de fruta y verdura en los hogares:

  • Compra fruta y hortalizas frescas de temporada: tienen más sabor y son más económicas.
  • Comprar a los productores locales: se reducen los costes de transporte y los tiempos de conservación, con lo cual se pueden consumir más frescas y se evita la contaminación que produce su transporte.
  • Intentar huir de las frutas y verduras envasadas, y optar por la compra a granel.
  • Tener la fruta a la vista en la cocina y en la nevera.
  • Tener fruta preparada en la nevera.
  • Añadir fruta a las ensaladas.
  • Alternar las verduras crudas, en ensaladas o cremas frías, con las cocinadas al vapor, hervidas, salteadas, al horno o en puré.
  • Emplear las verduras tanto para primeros platos como para guarnición.
  • Los sofritos y los pistos se pueden tener preparados y congelados. De esta forma, se pueden utilizar cuando sean necesario.

La fruta y la verdura se debe conservar entre 15-20 °C, sin que les de la luz directa y en una lugar sin humedad.

Qué esperar tras una cirugía bariátrica.

La cirugía bariátrica es un procedimiento quirúrgico que se ha convertido en una opción efectiva para aquellos pacientes que han intentado otros métodos de pérdida de peso sin éxito.

Sin embargo, es imprescindible tener en cuenta que con cualquier procedimiento quirúrgico, existen riesgos y que dependerá del tipo de obesidad que presente el paciente.

En este sentido, es importante que los pacientes comprendan qué pueden esperar tras la cirugía y qué resultados van a tener en el largo plazo.

Es por eso que en el post de hoy te contaremos cuáles son los beneficios de someterse a una cirugía bariátrica frente a otros métodos de pérdida de peso, las medidas básicas para evitar la reganancia de peso y algunas falsas creencias en torno a esta intervención.

Aspectos a tener en cuenta en una cirugía bariátrica

El objetivo principal de la cirugía de la obesidad tiene que ser realista en cuanto al peso que se necesita perder y mantenerlo en el tiempo. 

Además, si hay enfermedades derivadas de la obesidad, poder curarlas, según explica el Dr. Pau Aragó, de la Unidad de la Obesidad y Cirugía Bariátrica de nuestro hospital.

Normalmente, el equipo multidisciplinar implicado en los casos que se atienden en esta Unidad indica que se tarda un año en conseguir ese peso objetivo.

 “Hacemos un año de seguimiento del caso, con pautas a seguir e indicaciones médicas, nutricionales, hábitos saludables, actividad diaria… hasta llegar a la cirugía”.

La persona que se va a someter a una cirugía para perder peso tiene que saber que con la cirugía solo no se puede adelgazar y que es posible que haya una reganancia de peso después de la cirugía bariátrica si no toman las medidas adecuadas para cuidarse.

Nuestro cirujano explica que hay tres pilares:

  • Cirugía.
  • Aprender buenos hábitos alimenticios.
  • Ejercicio.

Estos tres aspectos son igual de importantes. “Es posible que se haga una cirugía, consigamos el peso objetivo y no sigan los otros dos pilares, pero con el tiempo, el paciente volverá al peso de inicio”, asegura el especialista, quien añade que “la cirugía no es un tratamiento definitivo”.

Es por eso que hay que informar a los pacientes que deciden intervenirse, qué no se puede hacer después de una cirugía bariátrica para evitar que haya un estancamiento o directamente se vuelva a la situación anterior a la cirugía.

¿Qué hábitos debo seguir después de la cirugía bariátrica?

La obesidad es una enfermedad crónica con la que hay que convivir y que hay que tratar de forma adecuada e individual, ya que cada paciente tiene unas necesidades específicas.

Por eso, el Dr. Aragó no duda en afirmar que “la cirugía hay que mimarla. Es importante, por no decir imprescindible cumplir con las indicaciones y hábitos saludables para que sus efectos duren el mayor tiempo posible”.

La duración de los resultados depende del estilo de vida que adopte el paciente. Si no se cuida y no sigue las recomendaciones pautadas por su equipo de especialistas, volverá a la situación inicial.

Porque la adherencia a un estilo de vida saludable, junto con unos hábitos de nutrición y actividad física adecuados, son la única garantía para mantener lo que se ha logrado con la intervención quirúrgica. 

Hay que salir del círculo vicioso para entrar en el círculo virtuoso: de engordo, hago poco ejercicio, como más, me deprimo, como más, dejo de hacer ejercicio, no hago ejercicio porque no me siento bien, me siento mal, no quiero… a hago ejercicio, me siento mejor mejor, como mejor, duermo mejor, me siento más optimista, mantengo una nutrición saludable…”.

Falsos mitos en el postoperatorio de la cirugía bariátrica

Muchas personas que se van a someter a cirugía de la obesidad siguen teniendo falsas creencias en torno a este procedimiento quirúrgico. 

El Dr. Aragó les saca de dudas comentando las principales inquietudes:

Solo voy a poder comer sopas y purés. Se puede seguir una amplia y variada alimentación, pero en cantidades razonables, adecuadas al peso y actividad física que se haga.

El tratamiento con by-pass me va a generar diarreas o visitas al baño incontroladas. Es algo que puede suceder si no se siguen las pautas nutricionales con la cantidad determinada y los alimentos recomendados. 

En algunos casos específicos y puntuales puede suceder que se agrave la intolerancia a ciertos alimentos que ya tuviera el paciente.

Me voy a quedar sin pelo. Es habitual en mujeres y puede suceder mientras se produce la pérdida de peso tras la cirugía, pero al estabilizarse el peso, se vuelve a la situación normal.

Soy diabético, ¿me puedo operar? Es posible siempre que se cumplan los criterios médicos de tener diabetes tipo 2 con mal control glucémico.

¿Es posible que aumente mi cansancio después de una cirugía bariátrica? Debido a la menor ingesta de alimentos y a los cambios que sufre el cuerpo puede ser que el cansancio del paciente sea mayor.

Sin embargo, siguiendo las pautas del especialista en cuanto a la alimentación y cómo dormir después de una cirugía bariátrica, no tienen porqué existir problemas.

Si no sabes si eres candidato para someterse a una cirugía de pérdida de peso, desde el Hospital de Manises, te ayudamos y te acompañamos en el proceso ¡Contacta con nosotros!

Pequeños cambios que te ayudarán a comer de manera saludable

Hay pequeños cambios en la alimentación que pueden transformar positivamente nuestra salud. Además de aportarnos la energía necesaria para nuestra vida diaria, la alimentación es fundamental para prevenir enfermedades y alcanzar un envejecimiento saludable. Pero, ¿cuáles son los cambios que debemos hacer?

En nuestra dieta muchas veces pecamos por exceso o defecto, y además nos suele faltar información sobre cuáles son las alternativas más saludables a ciertos alimentos, es decir qué alimentos podemos sustituir por otros similares pero de mayor valor nutricional. Por lo tanto, los cambios que realicemos pueden enmarcarse en tres grupos:

  • Alimentos que debemos consumir más.
  • Alimentos que debemos cambiar por otros.
  • Alimentos que debemos consumir menos.

 

¿Qué alimentos tenemos que comer más?

En este grupo están los alimentos que son más saludables: aportan fibra, vitaminas y minerales de alto valor nutricional. En este grupo se encuentran:

  • Frutas
  • Verduras y hortalizas.
  • Legumbres
  • Frutos secos.

A estos alimentos debemos incluir otra recomendación importante relacionada con el estilo de vida, que es mantenerse activo desde el punto de vista físico y social, ya que es beneficioso tanto para el cuerpo como para la mente.

 

¿Qué alimentos debemos cambiar por otros?

El objetivo es cambiar un alimento por una versión más saludable. Algunos ejemplos:

  • Sustituir el pan, la pasta o el arroz blancos o refinados por sus versiones integrales, aumentando así el aporte de fibra y nutrientes de calidad.
  • Utilizar aceite de oliva virgen en vez de otros aceites y grasas.
  • Tomar agua en lugar de bebidas más calóricas o que contengan azúcares.
  • Elegir productos de temporada y de proximidad, que mantienen mejor sus propiedades al sufrir menos traslados, manipulación y periodos de almacenamiento.

 

¿Qué alimentos tenemos que comer menos?

Este grupo engloba algunos alimentos cuyo consumo en exceso puede tener consecuencias negativas en nuestra salud, ya que elevan el riesgo de desarrollar numerosas enfermedades. Algunos de estos alimentos son:

  • Sal, salazones, encurtidos…
  • Azúcar.
  • Alimentos y bebidas azucaradas.
  • Carne roja y procesada.
  • Alimentos ultraprocesados, ricos en azúcares, grasas, sal, aditivos…

Hacer cambios en la alimentación no siempre es fácil, pero puedes empezar poco a poco introduciendo primero un par de cambios y añadiendo nuevos cambios cuando los primeros ya se hayan afianzado y convertido en una costumbre. ¡Tu salud te lo agradecerá!

¡Cuidado, no todas las infusiones son seguras en el embarazo!

¿Puedo tomar café en el embarazo?

Esta es una de las preguntas que más se oye a una embarazada en sus primeras revisiones. Aunque hacen falta más datos científicos para adoptar una postura concluyente, la Dra. Cecilia Parrell, del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital de Manises, señala que las dosis de cafeína iguales o inferiores a los 200 mg son seguras.

La cafeína es la sustancia psicoactiva más utilizada en el mundo. La encontramos en una amplia gama de bebidas y alimentos, pero sobre todo en el café, en el té, en las bebidas de cola o “energéticas”, en el chocolate y en algunos medicamentos. Por eso, dejar el café en el embarazo para pasarse a las infusiones no es la solución.

¿Puedo tomar infusiones en el embarazo?

Las infusiones, según detalla nuestra ginecóloga, contienen sustancias potencialmente farmacológicas sobre cuya seguridad tenemos pocos datos. La percepción de inocuidad de estos productos puede hacer que se tomen en altas cantidades, potenciándose sus posibles efectos adversos.

El poleo menta durante el embarazo

Entre las infusiones que se recomienda evitar en el embarazo, la Dra. Parrell destaca el poleo menta, ya que contiene un monoterpeno, que se ha relacionado con abortos y con propiedades tóxicas a nivel de hígado y riñones que puede causar malformaciones en el feto.

También se deben evitar las infusiones que lleven salvia y perejil, ya que podemos considerarlas infusiones abortivas. “La salvia contiene una sustancia tóxica llamada tujona relacionada con el aumento de la presión arterial y los abortos. El perejil también está relacionado con los abortos espontáneos”.

poleo menta embarazo

Infusiones que no se deben consumir en el embarazo:

  • Aloe vera.
  • Diente de león.
  • Artemisa.
  • Caléndula.
  • Ginseng.
  • Consuelda.
  • Ajenjo (que pueden pasar a la leche y son tóxicas para el bebé).
  • Eucalipto y Gingko biloba (ambas pueden pasar también a la leche materna).

Infusiones seguras durante el embarazo:

  • La infusión de tomillo, por su capacidad para aliviar la congestión nasal, lo que la hace muy recomendada cuando la mujer tiene gripe o sinusitis y no puede medicarse.
  • Infusiones de hojas de menta y de jengibre para evitar las náuseas durante el primer trimestre del embarazo y para calmar el malestar estomacal.
  • La hierbabuena está recomendada para eliminar de forma natural molestias frecuentes como el dolor de cabeza.
  • Las de flor de azahar, pasiflora y melisa pueden ser relajantes y ayudan a conciliar el sueño.
  • La manzanilla, tomada en cantidades bajas y eventualmente, puede también ayudar a relajarse y dormir mejor.

Además, recuerda que en nuestro blog puedes encontrar más información acerca de la nutrición durante el embarazo.

 

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